16 de junio de 2017

Tema 6 -Dimensión volitiva y La libertad:

Antropología Filosófica
Tema 6: Dimensión volitiva y La libertad
Recursos: Presentación La libertad
Referencias bibliográficas:
Fundamentos de Antropología, Yepes y Aranguren, EUNSA
Antropología filosófica, J.A. García Cuadrado, EUNSA, cap 6
  1. La Voluntad
La voluntad es la facultad operativa que tiende al bien conocido por la inteligencia
Las cosas no son buenas porque son queridas, sino que son queridas porque son buenas.
En este marco la Ética estudia la acción moral, esto es, la actuación conforme al bien.
Antes de meternos de lleno debemos distinguir entre:
§  actos del hombre, que son los que realiza la persona pero sin intervención de su conciencia, como la digestión, por ejemplo
§  actos humanos, por los que actúa la persona libremente, con conciencia y posesión de facultades. En este sentido no caben los dementes ni los niños.
Los preceptos fundamentales de la ley natural están impresos en la inteligencia y en el corazón de todo hombre. Por eso tenemos una tendencia natural a saber lo que nos conviene o no.
Las propiedades de la ley natural son:
-       Es universal: se extiende a todos los hombres, en todas las circunstancias
-       Es inmutable: los hombres ni la crean, ni la inventan, no pueden cambiarla, se limitan a conocerla descubriendo sus rasgos esenciales.

El conocimiento de la ley natural puede ser captado por todos los hombres, sobre todo en su primer principio “hay que hacer el bien y evitar el mal”.
El hábito de los primeros principios morales es la sindéresis, una luz que nos impulsa a conocer los bienes reales como fines que se deben conseguir. Es adquirido, no innato, aunque en parte procede de la naturaleza.
El conocimiento moral está fuertemente influenciado por el orden o desorden de la libertad humana con respecto a sus fines naturales. El conocimiento de la ley natural es desigual entre los hombres, todos la pueden conocer pero, de hecho, no todos la conocen con la misma extensión y claridad. La voluntad mueve al intelecto al fin que quiere y para ello es necesaria la recta vida moral. La persistencia en la mala conducta tiende a obnubilar la prudencia y se suele juzgar sin atender a la ley moral.


El relativismo moral:
El mundo es una red entre hechos, objetos y personas que se relacionan en el espacio y en el tiempo. En este sentido es correcto afirmar que todo es relativo, relativo a un antes y un después, a un encima, debajo, en medio... Relativo sobre todo a la cadena de causas y efectos que todo lo ata.
Pero relativo y relativismo no significan lo mismo, son opuestos, porque relativo es también objetivo. El relativismo, por el contrario, tiende a confundir la realidad con el deseo, lo objetivo con lo que “a uno le parece”.
La conducta ética nace cuando la libertad –respetando siempre la libertad- puede escoger entre formas diferentes de conducta apelando a lo mejor. El relativismo pretende una jerarquía subjetiva de todos los motivos. La negación de cualquier supremacía real. Abre la puerta al “todo vale”.
La ética puede ser relativa en lo accidental, pero no en lo esencial. Subjetivamente se puede decidir no cumplir con tu obligación, pero entonces se actúa objetivamente mal.
La persona es consciente y libre en sus actos humanos. Es un ser intrínsecamente perfectible, es un ser  que es a la luz de lo que puede llegar a ser. Es una corporalidad inteligente.

q  Características de la naturaleza humana y la ética:

a) La naturaleza humana invita a alcanzar el fin que le es más propio, a no conformarse con su punto de partida, sino a aceptar la tensión del anhelo de perfección, de excelencia. La capacidad de acción del hombre se plantea como un atreverse a ser quien es. Atreverse indica una decisión de la voluntad de cada quien: el hombre es una tarea para sí mismo, en sus manos está acertar o fracasar. Se habla de vidas fracasadas porque existe la posibilidad de lo mejor, en ese caso no alcanzada, en caso contrario, todas las posibilidades serían igualmente válidas.
b) El hombre es libre, el bien y la verdad sólo se pueden alcanzar libremente, nadie que no quiera puede llegar a ellos a base de obligarle. No está asegurado alcanzar el propio bien y la verdad, hay que quererlos. Los fines de la naturaleza humana vienen exigidos, pero se pueden conseguir o no. Depende de la libertad, de que a mí me dé la gana. Los modos concretos de alcanzar la verdad no están dados, es la libertad quien tiene que elegirlos. En general la naturaleza humana tiende a la perfección, a la felicidad, pero los medios para alcanzarlas hay que inventarlos, que crearlos cada uno. La libertad tiene unas normas, unas leyes para elegir los medios. La primera de esas normas se formula “haz el bien y evita el mal”. No hay un bien y un mal externos a nosotros, sino nuestro mejor bien, evitando lo que nos daña. De este modo cada uno ha de hacer de sí mismo el mejor de los proyectos posibles.
c) Se sirve para ello de las normas morales, estudiadas por la ética, que aporta datos sobre cómo son obligatorias y el uso de la libertad en ellas, porque no se cumplen obligatoriamente, sino sólo si uno quiere. La ética es algo intrínseco a la persona, a su educación y a su desarrollo natural. La naturaleza humana se realiza y perfecciona mediante decisiones libres, que nos hacen mejores porque desarrollan nuestras capacidades. El hombre es ético o no es hombre.
d) Un modo de perfeccionar la naturaleza humana es a través de los hábitos [1]porque hacen más fácil alcanzar los fines del hombre. El hombre intrínsecamente es un ser perfectible, esto es el hombre se perfecciona a sí mismo desde dentro, desde la libertad: o se perfecciona a sí mismo o no  puede hacerlo de ninguna manera, la felicidad depende de la libertad.
Se entienden los hábitos como tendencias adquiridas, no naturales, por las que se tiene una  posesión permanente y estable que refuerza nuestra conducta, de modo que no tengamos que estar siempre inventándolo todo, sino que se adquieren ciertos automatismos que lo perfeccionan, configurando su modo de ser.
Los hábitos se adquieren con la práctica, la repetición de actos acaba en costumbre, como una segunda naturaleza que permite la realización, el perfeccionamiento del mismo hombre. Los hábitos son importantes porque modifican al sujeto que los adquiere, haciéndole ser de un determinado modo. Al actuar sus acciones  repercuten sobre él mismo, el hombre es aquel ser que no puede actuar sin mejorar o empeorar, pues al actuar siempre se cambia.
Hay varias clases de hábitos:
1. técnicos: destrezas en el manejo de instrumentos o en producir o fabricar determinadas cosas.
            2. intelectuales: pensar habitual, saber idiomas, multiplicar, etc
3. del carácter: son los que se refieren a la conducta, nos hacen               ser de un determinado modo (sonreír, ser afables, intransigentes, etc). Parte de estos hábitos se refieren al dominio de los sentimientos, se ocupa de ellos la ética y los considera positivos (virtudes) o negativos (vicios) según alcancen o no una armonía en la persona.
  1. La libertad 
  1. Definición y caracterización de la libertad
La diferencia entre el animal y el hombre es la libertad inteligente. El hombre posee la admirable posibilidad de realizarse, hacerse a sí mismo.
El desarrollo fisiológico de cada ser humano está contenido en sus genes, pero en sus genes no está escrita su libertad.
Ser hombre es ser libre.
La libertad es la capacidad del ser humano de decidir por sí mismo. La libertad es poder de dirigir y dominar los propios actos. Capacidad de proponerse una meta y encaminarse hacia ella. Autodominio por el que los seres humanos gobernamos nuestras acciones.
En el acto libre entran en juego inteligencia y voluntad. La voluntad elige lo que previamente ha sido conocido por la inteligencia.
La condición para que un acto constituya un hecho moral es que se haga libremente.
Recordamos aquí los pasos del proceso del acto libre (visto en unidades anteriores):
    1. Conocer: La inteligencia conoce el fin, el objetivo al que puede llegar
    2. Deliberar: Cuando tenemos claro el objetivo al que nos dirigimos, pensamos qué medios emplearemos para conseguirlo. Esto es, salir de dudas después de analizar ventajas e inconvenientes
    3. Decisión o elección: Una vez se ha deliberado sobre los medios, se elige uno de ellos. Se toma una decisión, se ha elegido un objetivo y un medio para lograrlo
    4. Realización de la acción: Poner en práctica lo decidido, aquí estaría la verdadera libertad, pues realizo lo que quiero.
    5. Rectificar, si hace falta: Si no se consigue lo que se había pensado, se puede rectificar (perdonar es un aspecto que humaniza a quien lo realiza)
    6. Tener en cuenta las consecuencias y sumirlas

  1. Niveles o grados de libertad:
a.       Libertad física: que equivale a libertad de movimientos, poder ir y venir, subir y bajar, hacer esto o aquello.
b.      Libertad psicológica: de elección o de arbitrio. Es libertad interior.
c.       Libertad moral o de pensamiento: Es interior, corresponde a la libertad de opinión y expresión, a la libertad de conciencia y a vivir según las propias convicciones. Es la base de los derechos humanos. Consiste en ser una intimidad libre, un espacio interior inaccesible para otros si uno no quiere. Pero experimentar esa libertad interior no es quedarse aislado,  no es quedarse en su dentro, sino pasar a la apertura que significa manifestar esa libertad, ejercitarla y desarrollarla.

A.      Posturas acerca de la libertad
1.       Determinismos: NO existe la libertad

2.       Indeterminismos: SI existe la libertad

C. Responsabilidad
Si la libertad es el pode de elegir, la responsabilidad es la aptitud para dar cuenta de esas elecciones. Libre y responsable son conceptos paralelos e inseparables.

La responsabilidad consiste en la obligación de hacernos cargo de nuestras acciones u omisiones
 Pero la responsabilidad es considerada de distinto modo: los determinismos consideran que no existe, ya que habían negado la libertad. Mientras que los indeterminismos distinguen entre acciones libres y sucesos (de los que no respondemos)

Ser responsable significa tener que responder de algo ante alguien:
¿De qué debemos responder? De las acciones que realizamos tras una decisión consciente, voluntaria e intencional, aunque hay que tener en cuenta que, a veces, se dan consecuencias no previstas.
¿Ante quien debemos responder? Ante los demás y ante la sociedad. Ante los demás en la medida en que su conducta les afecte, no es lo mismo poner un suspenso injusto que condenar a muerte a un inocente. Ante la sociedad pues la responsabilidad depende de las circunstancias, no es lo mismo ser presidente de gobierno que leñador

  1. Puesta en práctica de la libertad

Desde una perspectiva vital y existencial de la persona, no vale solo tener libertad, sino que hay que realizarla, ponerla en práctica: la realización de la libertad consiste en el conjunto de decisiones que van diseñando la propia vida y en la incorporación de los resultados que producen estas decisiones.

Al diseño y realización de ese conjunto de decisiones se le llama proyecto vital.

       Para la realización de ese proyecto vital hay que contar con los sentimientos:
-       Los sentimientos: Representan la evaluación subjetiva de los deseos que se van logrando o malogrando
-       Están en el origen y en el fin de una vida lograda. Reflejan la conexión real o posible entre el deseo y su objeto. La distancia entre lo que tengo y quiero tener, entre lo que soy y quiero ser
-       Los sentimientos, después de actuar, nos afectan como frustración o satisfacción. Y siempre soñamos con un sentimiento lejano y perfecto: la felicidad. Los sentimientos nos mueven y conmueven desde dentro, las emociones y pasiones, porque padecemos, nos afectan. En todo momento nos acompañan, nos templan y destemplan. La conducta humana se da en el campo de los sentimientos que no son neutrales, hay buenos y malos, éticamente considerados.

El hombre en la realización de la libertad toma decisiones, según sus circunstancias, que  forman su mundo personal (Julián Marías lo llama mapa del mundo personal): elegir una carrera y no otra, casarse con una persona, aceptar un puesto de trabajo, cambiar de ciudad, sufrir un accidente, etc.

En las trayectorias concretas de la vida uso mi libertad en distintos momentos, de modo que se puede afirmar que vivir es la capacidad de forjar proyectos y llevarlos a cabo.

Si no hay un “hacia donde”, una “meta” la libertad se hace irrelevante. “La libertad se mide por aquello respecto de lo cual la empleamos”[2]

Por tanto, aspirar a lo verdaderamente importante a cosas grandes, aunque sea difícil conseguirlas, es en lo que consiste la libertad. Si no fuera así, la vida se convertiría en un continuo dudar sobre elecciones que resultan banales, estúpidas (¿me visto de rojo o de azul?). Si no hay un fin alto y atrayente, un proyecto rico y arriesgado, la elección se convierte en trivial y la persona se empobrece vitalmente.

Pero si hay metas grandes la capacidad de autoperfeccionarse mediante un buen uso de la libertad, se desarrolla mediante su inteligencia y voluntad.

A esas metas altas que el hombre se propone se les llama ideales. Un ideal es un modelo de vida que el hombre elige por sí y que decide encarnar en sus acciones. Se convierte en proyecto vital cuando se decide a ponerlo en práctica. La libertad consiste pues en realizar los propios ideales. Llegar a ser lo que uno quiere o no llegar; tener éxito en esta tarea (dignificar su existencia) o caer en el fracaso (malograrla).




[1] Cfr. Yepes-Aranguren, Fundamentos de Antropología, cap. 3, pg. 75-77
[2] Leonardo Polo, La libertad posible, Revista Nuestro tiempo nº 234 (citado en  Fundamentos de Antropología , Yepes y Aranguren, EUNSA