Antropología
Filosófica
Tema
6: Dimensión volitiva y La libertad
Recursos: Presentación La libertad
Referencias bibliográficas:
Fundamentos
de Antropología, Yepes y Aranguren, EUNSA
Antropología
filosófica, J.A. García Cuadrado, EUNSA, cap 6
- La Voluntad
La voluntad es la facultad
operativa que tiende al bien conocido por la inteligencia
Las cosas no
son buenas porque son queridas, sino que son queridas porque son buenas.
En este marco
la Ética estudia la acción moral, esto es, la actuación conforme al bien.
Antes de
meternos de lleno debemos distinguir entre:
§
actos del
hombre, que son los que realiza la persona pero sin intervención de su conciencia,
como la digestión, por ejemplo
§
actos
humanos, por los que actúa la persona libremente,
con conciencia y posesión de facultades. En este sentido no caben los dementes
ni los niños.
Los preceptos fundamentales de la ley natural están impresos en la
inteligencia y en el corazón de todo hombre. Por eso tenemos una tendencia
natural a saber lo que nos conviene o no.
Las propiedades de la ley natural son:
-
Es universal: se extiende a todos los hombres, en todas las
circunstancias
-
Es inmutable: los hombres ni la crean, ni la inventan, no
pueden cambiarla, se limitan a conocerla descubriendo sus rasgos esenciales.
El conocimiento de la ley natural puede ser captado por todos los
hombres, sobre todo en su primer principio “hay que hacer el bien y evitar el
mal”.
El hábito de los primeros principios morales es la sindéresis,
una luz que nos impulsa a conocer los bienes reales como fines que se deben
conseguir. Es adquirido, no innato, aunque en parte procede de la naturaleza.
El conocimiento moral está fuertemente influenciado por el orden o
desorden de la libertad humana con respecto a sus fines naturales. El conocimiento
de la ley natural es desigual entre los hombres, todos la pueden conocer pero,
de hecho, no todos la conocen con la misma extensión y claridad. La voluntad
mueve al intelecto al fin que quiere y para ello es necesaria la recta vida
moral. La persistencia en la mala conducta tiende a obnubilar la prudencia y se
suele juzgar sin atender a la ley moral.
El relativismo moral:
El mundo es una red entre hechos, objetos y personas que se
relacionan en el espacio y en el tiempo. En este sentido es correcto afirmar
que todo es relativo, relativo a un antes y un después, a un encima,
debajo, en medio... Relativo sobre todo a la cadena de causas y efectos que
todo lo ata.
Pero relativo y relativismo no significan lo mismo, son
opuestos, porque relativo es también objetivo. El relativismo, por el
contrario, tiende a confundir la realidad con el deseo, lo objetivo con lo que
“a uno le parece”.
La conducta ética nace cuando la libertad –respetando siempre la
libertad- puede escoger entre formas diferentes de conducta apelando a lo
mejor. El relativismo pretende una jerarquía subjetiva de todos los motivos. La
negación de cualquier supremacía real. Abre la puerta al “todo vale”.
La ética puede ser relativa en lo accidental, pero no en lo
esencial. Subjetivamente se puede decidir no cumplir con tu obligación, pero
entonces se actúa objetivamente mal.
La
persona es consciente y libre en sus actos humanos. Es un ser intrínsecamente
perfectible, es un ser que es a la luz
de lo que puede llegar a ser. Es una corporalidad inteligente.
q Características
de la naturaleza humana y la ética:
a)
La naturaleza humana invita a alcanzar el fin que le es más propio, a no
conformarse con su punto de partida, sino a aceptar la tensión del anhelo de perfección, de excelencia. La capacidad de
acción del hombre se plantea como un atreverse a ser quien es. Atreverse indica
una decisión de la voluntad de cada quien: el hombre es una tarea para sí
mismo, en sus manos está acertar o fracasar. Se habla de vidas fracasadas
porque existe la posibilidad de lo mejor, en ese caso no alcanzada, en caso
contrario, todas las posibilidades serían igualmente válidas.
b) El
hombre es libre, el bien y la verdad sólo se pueden
alcanzar libremente, nadie que no quiera puede llegar a ellos a base de
obligarle. No está asegurado alcanzar el propio bien y la verdad, hay que
quererlos. Los fines de la naturaleza humana vienen exigidos, pero se pueden
conseguir o no. Depende de la libertad, de que a mí me dé la gana. Los modos
concretos de alcanzar la verdad no están dados, es la libertad quien tiene que
elegirlos. En general la naturaleza humana tiende a la perfección, a la
felicidad, pero los medios para alcanzarlas hay que inventarlos, que crearlos
cada uno. La libertad tiene unas normas,
unas leyes para elegir los medios. La primera de esas normas se formula “haz el bien y evita el mal”. No hay un
bien y un mal externos a nosotros, sino nuestro mejor bien, evitando lo que nos
daña. De este modo cada uno ha de hacer de sí mismo el mejor de los proyectos
posibles.
c)
Se sirve para ello de las normas morales, estudiadas por la ética, que aporta datos sobre cómo son
obligatorias y el uso de la libertad en ellas, porque no se cumplen
obligatoriamente, sino sólo si uno quiere. La ética es algo intrínseco a la
persona, a su educación y a su desarrollo natural. La naturaleza humana se
realiza y perfecciona mediante decisiones libres, que nos hacen mejores porque
desarrollan nuestras capacidades. El hombre es ético o no es hombre.
d)
Un modo de perfeccionar la naturaleza humana es a través de los hábitos [1]porque
hacen más fácil alcanzar los fines del hombre. El hombre intrínsecamente es un
ser perfectible, esto es el hombre se perfecciona a sí mismo desde dentro,
desde la libertad: o se perfecciona a sí mismo o no puede hacerlo de ninguna manera, la felicidad
depende de la libertad.
Se
entienden los hábitos como
tendencias adquiridas, no naturales, por las que se tiene una posesión permanente y estable que refuerza
nuestra conducta, de modo que no tengamos que estar siempre inventándolo todo,
sino que se adquieren ciertos automatismos que lo perfeccionan, configurando su
modo de ser.
Los
hábitos se adquieren con la práctica, la repetición de actos acaba en
costumbre, como una segunda naturaleza que permite la realización, el
perfeccionamiento del mismo hombre. Los hábitos son importantes porque
modifican al sujeto que los adquiere, haciéndole ser de un determinado modo. Al
actuar sus acciones repercuten sobre él
mismo, el hombre es aquel ser que no puede actuar sin mejorar o empeorar, pues
al actuar siempre se cambia.
Hay varias clases de hábitos:
1.
técnicos: destrezas en el manejo de
instrumentos o en producir o fabricar determinadas cosas.
2.
intelectuales: pensar habitual, saber
idiomas, multiplicar, etc
3.
del carácter: son los que se refieren
a la conducta, nos hacen
ser de un determinado modo (sonreír, ser afables, intransigentes, etc).
Parte de estos hábitos se refieren al dominio de los sentimientos, se ocupa de
ellos la ética y los considera positivos (virtudes)
o negativos (vicios) según alcancen o
no una armonía en la persona.
- La libertad
- Definición
y caracterización de la libertad
La diferencia entre el animal y el hombre es la libertad inteligente.
El hombre posee la admirable posibilidad de realizarse, hacerse a sí mismo.
El desarrollo fisiológico de cada ser humano está contenido en sus
genes, pero en sus genes no está escrita su libertad.
Ser hombre es ser libre.
La
libertad es la capacidad del ser humano de decidir por sí mismo. La libertad es
poder de dirigir y dominar los propios actos. Capacidad de proponerse una meta
y encaminarse hacia ella. Autodominio por el que los seres humanos gobernamos
nuestras acciones.
En el acto libre entran en juego inteligencia y voluntad. La voluntad
elige lo que previamente ha sido conocido por la inteligencia.
La condición para que un acto constituya un hecho moral es que se haga
libremente.
Recordamos aquí los pasos del proceso del acto libre (visto en unidades
anteriores):
- Conocer: La inteligencia conoce el fin, el objetivo al que puede llegar
- Deliberar: Cuando tenemos claro el objetivo al que nos dirigimos, pensamos qué medios emplearemos para conseguirlo. Esto es, salir de dudas después de analizar ventajas e inconvenientes
- Decisión o elección: Una vez se ha deliberado sobre los medios, se elige uno de ellos. Se toma una decisión, se ha elegido un objetivo y un medio para lograrlo
- Realización de la acción: Poner en práctica lo decidido, aquí estaría la verdadera libertad, pues realizo lo que quiero.
- Rectificar, si hace falta: Si no se consigue lo que se había pensado, se puede rectificar (perdonar es un aspecto que humaniza a quien lo realiza)
- Tener en cuenta las consecuencias y sumirlas
- Niveles o grados de libertad:
a. Libertad física: que equivale a
libertad de movimientos, poder ir y venir, subir y bajar, hacer esto o aquello.
b. Libertad psicológica: de elección o de
arbitrio. Es libertad interior.
c. Libertad moral o de pensamiento: Es
interior, corresponde a la libertad de opinión y expresión, a la libertad de
conciencia y a vivir según las propias convicciones. Es la base de los derechos
humanos. Consiste en ser una intimidad libre, un espacio interior inaccesible
para otros si uno no quiere. Pero experimentar esa libertad interior no es
quedarse aislado, no es quedarse en su
dentro, sino pasar a la apertura que significa manifestar esa libertad,
ejercitarla y desarrollarla.
A.
Posturas
acerca de la libertad
1. Determinismos:
NO existe la libertad
2.
Indeterminismos: SI existe la libertad
C. Responsabilidad
Si la libertad es el pode de elegir, la
responsabilidad es la aptitud para dar cuenta de esas elecciones. Libre y
responsable son conceptos paralelos e inseparables.
La responsabilidad consiste en la obligación de hacernos cargo de
nuestras acciones u omisiones
Pero la responsabilidad es considerada de
distinto modo: los determinismos consideran que no existe, ya que habían negado
la libertad. Mientras que los indeterminismos distinguen entre acciones libres
y sucesos (de los que no respondemos)
Ser
responsable significa tener que responder de algo ante alguien:
¿De qué debemos responder? De las acciones que realizamos tras una
decisión consciente, voluntaria e intencional, aunque hay que tener en cuenta
que, a veces, se dan consecuencias no previstas.
¿Ante quien debemos responder? Ante los demás y ante la sociedad.
Ante los demás en la medida en que su conducta les afecte, no es lo mismo poner
un suspenso injusto que condenar a muerte a un inocente. Ante la sociedad pues
la responsabilidad depende de las circunstancias, no es lo mismo ser presidente
de gobierno que leñador
- Puesta
en práctica de la libertad
Desde una perspectiva vital y
existencial de la persona, no vale solo tener libertad, sino que hay que
realizarla, ponerla en práctica: la realización de la libertad consiste en el
conjunto de decisiones que van diseñando la propia vida y en la incorporación
de los resultados que producen estas decisiones.
Al diseño y realización de ese
conjunto de decisiones se le llama proyecto
vital.
Para la
realización de ese proyecto vital hay que contar con los sentimientos:
-
Los sentimientos: Representan la evaluación
subjetiva de los deseos que se van logrando o malogrando
-
Están en el origen y en el fin de una vida
lograda. Reflejan la conexión real o posible entre el deseo y su objeto. La
distancia entre lo que tengo y quiero tener, entre lo que soy y quiero ser
-
Los sentimientos, después de actuar, nos afectan
como frustración o satisfacción. Y siempre soñamos con un sentimiento lejano y
perfecto: la felicidad. Los sentimientos nos mueven y conmueven desde dentro,
las emociones y pasiones, porque padecemos, nos afectan. En todo momento nos
acompañan, nos templan y destemplan. La conducta humana se da en el campo de
los sentimientos que no son neutrales, hay buenos y malos, éticamente
considerados.
El hombre en la realización de la libertad toma
decisiones, según sus circunstancias, que forman su mundo personal (Julián Marías lo
llama mapa del mundo personal):
elegir una carrera y no otra, casarse con una persona, aceptar un puesto de
trabajo, cambiar de ciudad, sufrir un accidente, etc.
En las trayectorias concretas de
la vida uso mi libertad en distintos momentos, de modo que se puede afirmar que
vivir es la capacidad de forjar proyectos y llevarlos a cabo.
Si no hay un “hacia donde”, una
“meta” la libertad se hace irrelevante. “La libertad se mide por aquello
respecto de lo cual la empleamos”[2]
Por tanto, aspirar a lo
verdaderamente importante a cosas grandes, aunque sea difícil conseguirlas, es
en lo que consiste la libertad. Si no fuera así, la vida se convertiría en un
continuo dudar sobre elecciones que resultan banales, estúpidas (¿me visto de
rojo o de azul?). Si no hay un fin alto y atrayente, un proyecto rico y
arriesgado, la elección se convierte en trivial y la persona se empobrece
vitalmente.
Pero si hay metas grandes la
capacidad de autoperfeccionarse mediante un buen uso de la libertad, se
desarrolla mediante su inteligencia y voluntad.
A esas metas altas que el hombre
se propone se les llama ideales. Un
ideal es un modelo de vida que el hombre elige por sí y que decide encarnar en
sus acciones. Se convierte en proyecto vital cuando se decide a ponerlo en
práctica. La libertad consiste pues en realizar los propios ideales. Llegar a
ser lo que uno quiere o no llegar; tener éxito en esta tarea (dignificar su
existencia) o caer en el fracaso (malograrla).