28 de junio de 2017

Tema 2 - El hombre en el mundo natural



Antropología Filosófica

Tema 2: El hombre en el mundo natural. Jerarquía del orden natural.
Las operaciones vitales

Recursos:
Ppt
Apuntes
Arvo, artículo El hombre en el mundo natural, Natalia López Moratalla
Referencias  Bibliográficas:
Antropología Filosófica, Yepes-Aranguren tema 1
Laudato si, Papa Francisco

1.     El hombre en el mundo natural

“La vida humana en su dependencia del cuerpo se encuentra en un entorno material en el que esa vida es posible, y fuera de ese entorno no es siquiera concebible. El hombre, si es esencialmente corporal es esencialmente mundano, es un ser en el mundo.
La relación del hombre con el mundo será constituida por intercambios naturales, que pueden ser estudiados como cualquier otro tipo de relación material y fisiológica, regulada por las leyes científicas naturales (las leyes de la gravedad, de la tensión superficial, de la presión osmótica o de los gases..., y, en general, todas las leyes de la Física y de la Fisiología rigen tanto para el cuerpo humano como para los demás cuerpos del mundo). Pero entre el hombre y el mundo se dan también otras influencias que de ninguna manera son reducibles a los intercambios fisiológicos o a las influencias físicas, aunque se desarrollen a través de éstas. En el curso del funcionamiento natural del mundo, el hombre es un factor de novedad. Sin el hombre, el mundo sería puro despliegue de causas y efectos naturales. El hombre da lugar a "comienzos", es decir a procesos o acciones que no pueden reducirse a desarrollo natural de la situación previa: la relación entre el hombre y el mundo es libre.”[1]

Este punto servirá para abordar si el actuar humano, apoyado en la explicación científico-técnica  y sus aportaciones, es o no suficiente.

Natalia López Moratalla nos sitúa en este aspecto, al plantear temas de bioética: “La cuestión que nos planteamos en este tema es doble:
-          de una parte, descubrir la conexión entre los seres naturales, especialmente las diversas formas de vida, con la vida biológica del propio hombre
-          y a su vez, descubrir la relación entre la vida corporal del hombre con su propia dignidad personal.

La metodología científica exige reducir la realidad a lo "medible" y "pesable", a lo cuantitativo. Tiene mucho que aportar obviamente al debate ético puesto que el conocimiento de como funciona la realidad nos dice mucho acerca de qué es; no obstante la razón científica aboca con facilidad en la mera razón técnica, que reduce toda la realidad a la utilidad y/o a las consecuencias que pueden derivarse de su manipulación”[2]

Veamos  ahora a San Juan Pablo II que se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En su primera encíclica, advirtió que el ser humano parece «no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo». [3]
El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y «tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado»[4]

Al considerar el puesto del hombre en el mundo natural, nos dice López Moratalla: “La dificultad mayor que encontramos para valorar y situarnos en relación a los bienes naturales es precisamente acertar con nuestra misma “situación en el mundo”. El olvido de que el mundo natural no es obra del hombre ha llevado a establecer sistemas de valoración que priman sobre el valor natural en sí mismo …/.. Esta visión que sólo mira al conocimiento desde las ciencias -al cómo funcionan- es demasiado reducido. El mundo natural en el que vivimos, es ante todo un mundo con significados no otorgados por el hombre. Lo que se le pide al hombre es que acepte su lugar en el mundo. Y esto supone reconocer que hay en la naturaleza una verdad inteligible y no sólo mecanismos casuales, o mero azar, o absurdos sinsentidos; implica aceptar que alguien “dice” esa verdad, que tiene un autor y que ese autor no es el hombre.”[5]

2.     Relación de Filosofía y Ciencia 


La  indagación científica intentó, desde el principio, entender el mundo material. Pero en el mundo hay aspectos que no son materiales y que no se pueden expresar matemáticamente: la libertad, los derechos humanos, los deberes, la inteligencia, el amor, el sentido de la vida … Ello explica que, también desde los orígenes, la reflexión filosófica se haya ocupado de los problemas que surgen en el límite de la investigación científica. De hecho no hay filosofía sin ciencia. Ambas tareas son las dos grandes formas de conocer racionalmente la realidad y han sido desempeñadas, en muchos casos, por las mismas personas: bastaría con pensar en Tales y Pitágoras, en Aristóteles y Alberto Magno, en Descartes y en Leibniz, Newton y Pascal.
Ante todo ciencia y filosofía son conjuntos de conocimientos verdaderos, con independencia del diferente grado de verdad que puedan conseguir y del inevitable margen de error que puedan contener.
La Filosofía y la ciencia se asemejan:
-          En que ambas son racionales
-          Siguen métodos de investigación rigurosos
-          Buscan explicaciones coherentes de la realidad
-          Quieren resolver problemas humanos

La Ciencia y la Filosofía son disciplinas intelectuales y académicas diferentes, como refleja la tradicional división entre Ciencias y Humanidades. Pero esto no significa distanciamiento ni oposición entre ellas. Al estudiar problemas comunes y estrechamente relacionados, ambas se necesitan mutuamente. Así sucede, por ejemplo, con algunos temas fronterizos, de máxima importancia, como el Origen del Universo, el origen de la vida y el origen del hombre.
Esta relación entre Filosofía y Ciencia es conveniente, entre otras razones porque la Filosofía analiza los problemas éticos que suscitan las novedades de la tecnociencia.
Especificidad: La ciencia es un tipo de conocimiento encaminado al saber sobre la realidad.
Es un saber, un conocimiento que nos lleva más allá de la experiencia ordinaria. Pretende ser una explicación sistemática de todo cuanto existe y realizada con un método propio.
Es conocimiento por causas
-          Ya Aristóteles dice que la Filosofía y la Ciencia son conocimiento por causas.
Se entiende por causa el origen o fundamento de algo. La causa es de lo que procede el efecto.
Desde un punto de vista filosófico hay cuatro tipos de causas:
                               Intrínsecas:
·         Causa material – de lo que algo está hecho (por ej. La madera de una mesa)
·         Causa formal – lo que constituye su modo de ser (ej. Que sea mesa y no silla)

Extrínsecas:
·         Causa eficiente – agente que produce o provoca la acción (ej. El carpintero que construye la mesa)
·         Causa final – el para qué algo está hecho (ej, Para estudiar, para comer …)

-   Las causas material y formal –intrínsecas al efecto- son asequibles al estudio científico de los seres del universo (por ej. El agua se compone materialmente de Hidrógeno y Oxígeno y formalmente en H2 O)
- Las causas eficiente y final pueden ser estudiadas fuera del ámbito de la Ciencia. Responden a la indagación filosófica.

Progreso y límites de la Ciencia:

No todo lo que ocurre en la vida y en el mundo es científico, sentimientos, relaciones humanas, la justicia, son muestra de algo que escapa al ámbito científico.

·         La Ciencia debe tener en cuenta la Ética:
-       Las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 demuestran que no todo avance es humano.
-       Actualmente hay que considerar el impacto medioambiental
-       En Biomedicina la destrucción de embriones
-       La tecnociencia puede no llevar al hombre a un verdadero progreso

·         La matematización de la ciencia no es completa en cuanto a la vida humana:
-       si todo es cuantificable, entonces cada uno de nosotros seríamos aproximadamente 70 Kg y 1,80 m
-       Las matemáticas son exactas, pero la exactitud no es la verdad
-       Los valores, las metas y fines del ser humano en su vida diaria escapan de la cuantificación: la amistad no se pesa, pero pesa mucho en la vida de la persona. Igual con el amor como sentimiento

·         Cientifismo: Es la postura que considera la ciencia el logro más perfecto de la racionalidad humana. Esta postura piensa que hay un avance indefinido y un progreso científico sin límites. Además juzga los principios científicos como verdades incuestionables, en lugar de teorías útiles y eficaces, pero probables y provisionales. Aunque no se puede tener una actitud que cuestione todos los descubrimientos científicos, sino mantener una postura crítica y optimista en la ciencia.

Por tanto, no reducir nuestro conocimiento solo a las explicaciones de las ciencias positivas o técnicas, sino  “subrayar la necesidad de rescatar en la formación de la mente de científicos, y de todo intelectual, las claves del pensamiento de la filosofía de la naturaleza; rescatar las claves de la profunda explicación de la realidad que nos permite entenderla. ¿Por qué razón es preciso conformarse con verdades parciales y provisionales, sin intentar hacer preguntas radicales sobre el sentido y el fundamento último del mundo natural y de la vida humana, personal y social?”[6]

3.     Qué significa ser vivo (aportación de la antropología filosófica)[7]

En  el estudio comparado de los seres vivos, debemos comprender lo que tenemos los seres humanos de común y de diverso con los animales.
En primer lugar iniciamos el estudio del ser humano desde un punto de vista estático, anatómico que nos llevará a entender su dinamismo como realidad de su existir.
La primera pregunta que la filosofía hace, en este estudio, es ¿qué significa ser vivo? La respuesta es sencilla y casi de Perogrullo, los seres vivos se diferencian de los inertes en que tienen vida. Esto se explica:
-          Vivir es ante todo moverse a uno mismo, automoverse. El ser vivo tiene dentro de sí mismo el principio de su movimiento, pues se mueve sin necesidad de un agente externo que lo impulse. Significa esto que vivir es un modo de ser, Aristóteles decía “vivir es ser”
-          Otra característica de la vida es la  unidad, es decir, la cohesión interna entre las partes, es una propiedad que poseen todos los seres. Se relaciona con la organicidad.La unidad de los seres vivos no significa uniformidad, porque las partes que componen el ser vivo no son homogéneas, a diferencia de lo que ocurre en los seres inertes.
-          Pero la unidad admite grados:
×          Una piedra tiene unidad, pero pequeña, si se parte se divide en más piedras. Su ruptura no implica un dejar de ser.
×          Un perro es distinto si se parte, dividirlo es matarlo. El perro es en la medida que es uno.
-          La inmanencia será nueva característica de la vida, lo inmanente es lo que se guarda y queda dentro, habla de la interioridad de todo viviente pues lleva a cabo actividades cuyo efecto queda dentro del sujeto (por ejemplo nutrirse, crecer, llorar, leer, dormir) son acciones que quedan para el que las realiza, aunque puedan ser vistas desde fuera. Para el viviente vivir es ser, en unidad, con un mundo interior.
-          Autorrealización es característica del ser vivo, pues se distiende a lo largo del tiempo hacia una plenitud de desarrollo y hacia la muerte. Ningún viviente está acabado en el nacimiento sino que protagoniza un proceso (crecer, desarrollarse, morir). Los seres vivos, a modo de proyecto, tienen un crecimiento, pueden alcanzar una plenitud, una perfección a la que tienden como fin. Vivir es crecer.
-          Por último la vida es un ritmo cíclico y armónico, su movimiento se repite en una armonía interna, un todo unitario al que los clásicos llaman cosmos. Universo como cierta unidad dotada de sentido, pero sin exagerarla y con referencia a una Inteligencia ordenadora que lo trasciende, pues, en caso contrario, se puede llegar a posturas como New Age, ecologismo radical, budismo que no entienden el  lugar del hombre en el universo.
Si se tiene en cuenta la escala sucesiva de perfección en los seres vivos, junto a esas características comunes, hablamos de grados de vida:
-          Vida vegetativa, propia de las plantas y los animales superiores a ellas. Sus funciones son, nutrición, crecimiento y reproducción.
-          Vida sensitiva, distingue a los animales de las plantas. Consiste en tener un sistema de percepción que ayuda a realizar las funciones vegetativas mediante la captación de diversos estímulos, lo presente, lo distante, lo pasado y lo futuro, que provocan un tipo u otro de respuestas, instintivas o respuestas automáticas, no modificables y respuestas sensitivas en la realización de fines exclusivamente de la especie.
-          Vida intelectiva, propia del hombre. En ella se rompe la necesidad estímulo-respuesta. Por encima de los animales los seres que se mueven en orden a un fin que ellos mismos se fijan, lo que no es posible sin la razón y el intelecto, al que corresponde conocer la relación del fin y el logro a que se conduce y subordinar esto a aquello. Las características propias de este grado de vida son:
×          El ser humano elige intelectualmente sus propios fines, excepto los vegetativos, y no se conforma con los fines de la especie, sino que se propone fines personales. Tiene en su mano hacer su propia vida, escribir su propia historia. Diferencia entre vida biológica y vida biográfica.
×          En el hombre los medios que conducen a los fines no vienen dados, sino que hay que encontrarlos. Distinguir entre medios y fines lleva a que no haya respuesta automática a los estímulos.
Por todo ello el ser humano  tiende a la felicidad, como fin último:

°         Cada persona tiene un proyecto vital que realizar: alcanzar su felicidad, que es equivalente a plenitud, incluso perfección.
°         Alcanzar ese proyecto en plenitud es propio de una vida lograda, esto es un desarrollo armónico de la persona humana con un fin que unifica la conducta.
°         La felicidad es la posesión de un conjunto de bienes, que significan para el hombre plenitud.
°         La felicidad afecta a la totalidad de la persona. Produce el deseo de ser feliz de manera intensa y no se desea el hastío.
°         ¿Qué bienes hacen feliz al hombre?
°         Bienestar material
°         El saber y la virtud, realidades que transforman a la persona
°         Ser con otros: el amor
°         La interioridad: paz, armonía, serenidad

°         La vida es considerada como tarea.
°         Es preciso dar un sentido a la vida.
°         Todo ello se completa con acciones lúdicas: hacer lo que me gusta, dar un carácter festivo a la vida, saber reir, jugar.
°         Cabe el peligro de confundir felicidad con placer, que es sólo momentáneo, parcial y conduce al hastío.
°         En consecuencia se relacionan felicidad y destino.

4.     El puesto del hombre en el mundo natural

Claro está que ese destino no es aislado al entorno natural en que vivimos. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura. 

El Papa Benedicto XVI recordaba: “El Papa Benedicto nos propuso reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la idea de que no existen verdades indiscutibles que guíen nuestras vidas, por lo cual la libertad humana no tiene límites. Se olvida que «el hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza»[8]


 

 

 

 






[1] Fundamentos éticos de la relación del hombre con la naturaleza. A. Ruiz Retegui. UNAV
[2] capítulo “Mundo natural”,  Natalia López Moratalla, en “Manual de Bioética”, Ed. Ariel. 2001, pag.161-178
[3] S.J.Pablo II Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 15
[4]  Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 34, citado en Laudato si n5 del Papa Francisco.
[5] “Mundo natural”,  Natalia López Moratalla, en “Manual de Bioética”, Ed. Ariel. 2001, pag.161-178
[6] Ibid
[7] Referencia bibliográfica de este apartado es Antropología Filosófica, Yepes-Aranguren. EUNSA 1998
[8]  Discurso al Deutscher Bundestag, Berlín (22 septiembre 2011),Citado en Laudato si, nº 6 Papa Francisco