Antropología Filosófica
Tema 2: El hombre en el
mundo natural. Jerarquía del orden natural.
Las operaciones vitales
Recursos:
Ppt
Apuntes
Arvo,
artículo El hombre en el mundo natural, Natalia López Moratalla
Referencias Bibliográficas:
Antropología Filosófica, Yepes-Aranguren tema 1
Laudato si, Papa
Francisco
1. El hombre en el mundo natural
“La vida humana en su dependencia del cuerpo se encuentra en un
entorno material en el que esa vida es posible, y fuera de ese entorno no es
siquiera concebible. El hombre, si es esencialmente corporal es esencialmente
mundano, es un ser en el mundo.
La relación del hombre con el
mundo será constituida por intercambios naturales, que pueden ser estudiados
como cualquier otro tipo de relación material y fisiológica, regulada por las
leyes científicas naturales (las leyes de la gravedad, de la tensión
superficial, de la presión osmótica o de los gases..., y, en general, todas las
leyes de la Física y de la Fisiología rigen tanto para el cuerpo humano como
para los demás cuerpos del mundo). Pero entre el hombre y el mundo se dan
también otras influencias que de ninguna manera son reducibles a los
intercambios fisiológicos o a las influencias físicas, aunque se desarrollen a
través de éstas. En el curso del funcionamiento natural del mundo, el hombre es
un factor de novedad. Sin el hombre, el mundo sería puro despliegue de causas y
efectos naturales. El hombre da lugar a "comienzos", es decir a
procesos o acciones que no pueden reducirse a desarrollo natural de la situación
previa: la relación entre el hombre y el mundo es libre.”[1]
Este punto servirá para abordar si el actuar
humano, apoyado en la explicación científico-técnica y sus aportaciones, es o no suficiente.
Natalia López Moratalla nos sitúa en
este aspecto, al plantear temas de bioética: “La
cuestión que nos planteamos en este tema es doble:
-
de una parte,
descubrir la conexión entre los seres naturales, especialmente las diversas
formas de vida, con la vida biológica del propio hombre
-
y a su vez,
descubrir la relación entre la vida corporal del hombre con su propia dignidad
personal.
La metodología científica exige reducir la
realidad a lo "medible" y "pesable", a lo cuantitativo.
Tiene mucho que aportar obviamente al debate ético puesto que el conocimiento de
como funciona la realidad nos dice mucho acerca de qué es; no obstante la razón
científica aboca con facilidad en la mera razón técnica, que reduce toda la
realidad a la utilidad y/o a las consecuencias que pueden derivarse de su
manipulación”[2]
Veamos ahora a San
Juan Pablo II que se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En su
primera encíclica, advirtió que el ser humano parece «no percibir otros
significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los
fines de un uso inmediato y consumo». [3]
El auténtico desarrollo humano posee un carácter
moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar
atención al mundo natural y «tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su
mutua conexión en un sistema ordenado»[4]
Al considerar el puesto del hombre en el mundo natural, nos dice López Moratalla: “La dificultad mayor que encontramos para
valorar y situarnos en relación a los bienes naturales es precisamente acertar
con nuestra misma “situación en el mundo”. El olvido de que el mundo natural no
es obra del hombre ha llevado a establecer sistemas de valoración que priman
sobre el valor natural en sí mismo …/.. Esta
visión que sólo mira al conocimiento desde las ciencias -al cómo funcionan- es
demasiado reducido. El mundo natural en el que vivimos, es ante todo un mundo
con significados no otorgados por el hombre. Lo
que se le pide al hombre es que acepte su lugar en el mundo. Y esto supone
reconocer que hay en la naturaleza una verdad inteligible y no sólo mecanismos
casuales, o mero azar, o absurdos sinsentidos; implica aceptar que alguien
“dice” esa verdad, que tiene un autor y que ese autor no es el hombre.”[5]
2. Relación de Filosofía y Ciencia
La
indagación científica intentó, desde el principio, entender el mundo
material. Pero en el mundo hay aspectos que no son materiales y que no se
pueden expresar matemáticamente: la libertad, los derechos humanos, los
deberes, la inteligencia, el amor, el sentido de la vida … Ello explica que,
también desde los orígenes, la reflexión filosófica se haya ocupado de los
problemas que surgen en el límite de la investigación científica. De hecho no
hay filosofía sin ciencia. Ambas tareas son las dos grandes formas de conocer
racionalmente la realidad y han sido desempeñadas, en muchos casos, por las
mismas personas: bastaría con pensar en Tales y Pitágoras, en Aristóteles y
Alberto Magno, en Descartes y en Leibniz, Newton y Pascal.
Ante todo ciencia y filosofía son conjuntos de conocimientos verdaderos,
con independencia del diferente grado de verdad que puedan conseguir y del
inevitable margen de error que puedan contener.
La Filosofía y la ciencia se asemejan:
-
En que ambas son racionales
-
Siguen métodos de investigación rigurosos
-
Buscan explicaciones coherentes de la realidad
-
Quieren resolver problemas humanos
La Ciencia y la Filosofía son disciplinas
intelectuales y académicas diferentes, como refleja la tradicional división
entre Ciencias y Humanidades. Pero esto no significa distanciamiento ni
oposición entre ellas. Al estudiar problemas comunes y estrechamente
relacionados, ambas se necesitan mutuamente. Así sucede, por ejemplo, con
algunos temas fronterizos, de máxima importancia, como el Origen del
Universo, el origen de la vida y el origen del hombre.
Esta relación entre Filosofía y Ciencia es
conveniente, entre otras razones porque la Filosofía analiza los problemas
éticos que suscitan las novedades de la tecnociencia.
Especificidad:
La ciencia es un tipo de conocimiento encaminado al saber sobre la realidad.
Es un saber, un conocimiento que nos lleva
más allá de la experiencia ordinaria. Pretende ser una explicación
sistemática de todo cuanto existe y realizada con un método propio.
Es conocimiento
por causas
-
Ya Aristóteles dice que la Filosofía y la Ciencia son conocimiento
por causas.
Se entiende por causa el origen o fundamento de algo. La causa es de lo que
procede el efecto.
Desde un punto de vista filosófico hay
cuatro tipos de causas:
Intrínsecas:
·
Causa material – de lo que algo está hecho (por ej. La madera de una
mesa)
·
Causa formal – lo que constituye su modo de ser (ej. Que sea mesa y
no silla)
Extrínsecas:
·
Causa eficiente – agente que produce o provoca la acción (ej. El
carpintero que construye la mesa)
·
Causa final – el para qué algo está hecho (ej, Para estudiar, para
comer …)
-
Las causas material y formal –intrínsecas al efecto- son asequibles al
estudio científico de los seres del universo (por ej. El agua se compone
materialmente de Hidrógeno y Oxígeno y formalmente en H2 O)
- Las causas eficiente y final pueden ser
estudiadas fuera del ámbito de la Ciencia. Responden a la indagación
filosófica.
Progreso y
límites de la Ciencia:
No todo lo que ocurre en la vida y en el
mundo es científico, sentimientos, relaciones humanas, la justicia, son
muestra de algo que escapa al ámbito científico.
·
La Ciencia debe tener en cuenta la Ética:
- Las bombas atómicas lanzadas
sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 demuestran que no todo avance es humano.
- Actualmente hay que considerar
el impacto medioambiental
- En Biomedicina la destrucción
de embriones
- La tecnociencia puede no
llevar al hombre a un verdadero progreso
·
La matematización de la ciencia no es completa en cuanto a la vida
humana:
- si todo es cuantificable,
entonces cada uno de nosotros seríamos aproximadamente
- Las matemáticas son exactas,
pero la exactitud no es la verdad
- Los valores, las metas y fines
del ser humano en su vida diaria escapan de la cuantificación: la amistad no
se pesa, pero pesa mucho en la vida de la persona. Igual con el amor como
sentimiento
·
Cientifismo: Es la postura que considera la ciencia el logro más perfecto de la
racionalidad humana. Esta postura piensa que hay un avance indefinido y un
progreso científico sin límites. Además juzga los principios científicos como
verdades incuestionables, en lugar de teorías útiles y eficaces, pero
probables y provisionales. Aunque no se puede tener una actitud que cuestione
todos los descubrimientos científicos, sino mantener una postura crítica y
optimista en la ciencia.
Por tanto, no
reducir nuestro conocimiento solo a las explicaciones de las ciencias
positivas o técnicas, sino “subrayar
la necesidad de rescatar en la formación de la mente de científicos, y de
todo intelectual, las claves del pensamiento de la filosofía de la
naturaleza; rescatar las claves de la profunda explicación de la realidad que
nos permite entenderla. ¿Por qué razón es preciso conformarse con verdades
parciales y provisionales, sin intentar hacer preguntas radicales sobre el
sentido y el fundamento último del mundo natural y de la vida humana,
personal y social?”[6]
3.
Qué
significa ser vivo (aportación de la antropología filosófica)[7]
|
En el
estudio comparado de los seres vivos, debemos comprender lo que tenemos los
seres humanos de común y de diverso con los animales.
En primer lugar
iniciamos el estudio del ser humano desde un punto de vista estático,
anatómico que nos llevará a entender su dinamismo como realidad de su
existir.
La primera
pregunta que la filosofía hace, en este estudio, es ¿qué significa ser vivo?
La respuesta es sencilla y casi de Perogrullo, los seres vivos se diferencian
de los inertes en que tienen vida.
Esto se explica:
-
Vivir es ante todo moverse a uno mismo, automoverse. El ser vivo tiene dentro de sí mismo el principio de
su movimiento, pues se mueve sin necesidad de un agente externo que lo
impulse. Significa esto que vivir es un modo de ser, Aristóteles decía “vivir
es ser”
-
Otra característica de la vida es la unidad, es decir, la cohesión
interna entre las partes, es una propiedad que poseen todos los seres. Se
relaciona con
la organicidad.La
unidad de los seres vivos no significa uniformidad, porque las partes que componen el
ser vivo no son homogéneas, a diferencia de lo que ocurre en los seres
inertes.
-
Pero la unidad admite grados:
×
Una piedra tiene unidad, pero pequeña, si se
parte se divide en más piedras. Su ruptura no implica un dejar de ser.
×
Un perro es distinto si se parte, dividirlo es
matarlo. El perro es en la medida que es uno.
-
La inmanencia
será nueva característica de la vida, lo inmanente es lo que se guarda y
queda dentro, habla de la interioridad de todo viviente pues lleva a cabo
actividades cuyo efecto queda dentro del sujeto (por ejemplo nutrirse,
crecer, llorar, leer, dormir) son acciones que quedan para el que las
realiza, aunque puedan ser vistas desde fuera. Para el viviente vivir es ser,
en unidad, con un mundo interior.
-
Autorrealización
es característica del ser vivo, pues se distiende a lo largo del tiempo hacia
una plenitud de desarrollo y hacia la muerte. Ningún viviente está acabado en
el nacimiento sino que protagoniza un proceso (crecer, desarrollarse, morir).
Los seres vivos, a modo de proyecto, tienen un crecimiento, pueden alcanzar
una plenitud, una perfección a la que tienden como fin. Vivir es crecer.
-
Por último la vida es un ritmo cíclico y armónico, su movimiento se repite en una armonía
interna, un todo unitario al que los clásicos llaman cosmos. Universo como
cierta unidad dotada de sentido, pero sin exagerarla y con referencia a una
Inteligencia ordenadora que lo trasciende, pues, en caso contrario, se puede
llegar a posturas como New Age, ecologismo radical, budismo que no entienden
el lugar del hombre en el universo.
Si se tiene en cuenta la escala sucesiva de perfección en los seres
vivos, junto a esas características comunes, hablamos de grados de vida:
-
Vida vegetativa, propia de
las plantas y los animales superiores a ellas. Sus funciones son, nutrición,
crecimiento y reproducción.
-
Vida sensitiva, distingue a
los animales de las plantas. Consiste en tener un sistema de percepción que
ayuda a realizar las funciones vegetativas mediante la captación de diversos
estímulos, lo presente, lo distante, lo pasado y lo futuro, que provocan un
tipo u otro de respuestas, instintivas o respuestas automáticas, no
modificables y respuestas sensitivas en la realización de fines
exclusivamente de la especie.
-
Vida intelectiva, propia del
hombre. En ella se rompe la necesidad estímulo-respuesta. Por encima de los
animales los seres que se mueven en orden a un fin que ellos mismos se fijan,
lo que no es posible sin la razón y el intelecto, al que corresponde conocer
la relación del fin y el logro a que se conduce y subordinar esto a aquello.
Las características propias de este grado de vida son:
×
El ser humano elige intelectualmente sus propios fines, excepto los
vegetativos, y no se conforma con los fines de la especie, sino que se
propone fines personales. Tiene en su mano hacer su propia vida, escribir su
propia historia. Diferencia entre vida biológica y vida biográfica.
×
En el hombre los medios que conducen a los fines no vienen dados, sino
que hay que encontrarlos. Distinguir entre medios y fines lleva a que no haya
respuesta automática a los estímulos.
Por todo ello el ser humano tiende a la felicidad, como fin último:
°
Cada
persona tiene un proyecto vital que realizar: alcanzar su felicidad,
que es equivalente a plenitud, incluso perfección.
°
Alcanzar
ese proyecto en plenitud es propio de una vida lograda, esto es un
desarrollo armónico de la persona humana con un fin que unifica la
conducta.
°
La
felicidad es la posesión de un conjunto de bienes, que
significan para el hombre plenitud.
°
La
felicidad afecta a la totalidad de la persona. Produce el deseo de ser
feliz de manera intensa y no se desea el hastío.
°
¿Qué
bienes hacen feliz al hombre?
°
Bienestar
material
°
El
saber y la virtud, realidades que transforman a la persona
°
Ser
con otros: el amor
°
La
interioridad: paz, armonía, serenidad
°
La
vida es considerada como tarea.
°
Es
preciso dar un sentido a la vida.
°
Todo
ello se completa con acciones lúdicas: hacer lo que me gusta, dar un carácter
festivo a la vida, saber reir, jugar.
°
Cabe
el peligro de confundir felicidad con placer, que es sólo momentáneo, parcial
y conduce al hastío.
°
En
consecuencia se relacionan felicidad y destino.
4. El puesto del hombre en el mundo natural
Claro está que ese destino no es aislado al entorno natural en que
vivimos. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos
del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y
restaura.
El Papa Benedicto XVI recordaba: “El Papa Benedicto nos propuso
reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por
nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus
heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la
idea de que no existen verdades indiscutibles que guíen nuestras vidas, por
lo cual la libertad humana no tiene límites. Se olvida que «el hombre no es
solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí
mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza»[8]
|
[2]
capítulo “Mundo
natural”, Natalia López Moratalla, en “Manual de
Bioética”, Ed. Ariel. 2001, pag.161-178
[3]
S.J.Pablo II Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 15
[4]
Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo
rei socialis (30 diciembre 1987), 34, citado en Laudato si n5 del Papa
Francisco.
[6]
Ibid
[7]
Referencia bibliográfica de este apartado es Antropología Filosófica,
Yepes-Aranguren. EUNSA 1998
[8]
Discurso al Deutscher Bundestag, Berlín (22 septiembre 2011),Citado en Laudato si,
nº 6 Papa Francisco