Antropología Filosófica
Tema 7: Las relaciones interpersonales
Recursos:
Apuntes
Presentación
“El Amor”
Referencia Bibliográfica:Fundamentos
de Antropología, Yepes-Aranguren EUNSA, cap 7 / Antropología filosófica, JA Gª
Cuadrado, EUNSA, cap 10
1.
Persona y personas:
La
persona es apertura al tú y a los
otros. Las relaciones interpersonales constituyen el verdadero escenario de la
existencia humana.
La
libertad constitutiva significa la apertura
radical del hombre hacia el mundo y las demás personas.
La
persona es un ser abierto y trascendente, aunque la persona tiene una vida
propia, personal e intransferible, no es un ser cerrado, sino abierto que
necesita trascender y salir de sí. En este sentido, la persona humana es efusiva, capaz de sacar de sí lo que
tiene para dar o regalar. Especialmente se ve en su capacidad de amar, es el
darse esencial del amante al amado, quien se guarda, quien no se da, no está
amando. Para que haya posibilidad de dar,
es necesario que haya capacidad de aceptar, que alguien se quede con lo que
damos. Si no, no hay dar sólo dejar.
Se
ha visto en otro tema que el hombre se relaciona con la realidad en tres
niveles fundamentales, las cosas, las relaciones interpersonales y Dios. Va más
allá de sí misma, se trasciende. De ahí
que es capaz de dialogar con otra
intimidad, dar lleva al intercambio inteligente de la palabra, de la riqueza interior de cada uno
de los que se da. Una persona sola no puede ni manifestarse, ni darse, ni
dialogar, se frustraría.
Una
vida solitaria es estéril, es convertirse en una sombra entre los vivientes. En
Grecia se caracterizaba así la pena del destierro “quedarse sin patria”.
La
necesidad de los demás se ve desde el nivel biológico, en el hombre el instinto
necesita hábitos para realizar todas sus funciones, tiene que aprender,
necesita de los otros. El hombre solo
es un animal inviable, débil, desvalido. No
hay yo sin tú.
La
persona, a lo largo de todas las etapas de su vida, necesita de otras para
aprender a reconocerse a sí misma, desarrollar su vida con normalidad y
alcanzar su plenitud.
La persona expresa su intimidad a través del cuerpo, sobre todo
del rostro, muy en concreto de la
mirada. Descubre al otro en su
rostro, es un semblante que se nos muestra. Así lo aprende el niño al reconocer
a su madre antes que a sí mismo, la sonrisa de la madre es el primer contacto
del niño con la realidad. Necesita de ella para entender lo maravilloso y
positivo de la existencia.
El
hombre es constitutivamente dialógico, eso supera la relación con la
Naturaleza. Necesitamos hablar, compartir racional, crecer en un campo de
aportaciones comunes. No bastan plantas y animales, el hombre necesita de otros
como él, sin ellos su existencia está incompleta.
Las
relaciones interpersonales, el yo con el tú, precisan de lo común, más aún, el
amor, la amistad que llevan a compartir lo humano en la relación sexual, la
familia, el derecho, la sociedad, la fiesta, etc.
2.
Ser social:
-
La persona es
un ser social por naturaleza, esta propiedad se deriva de su inteligencia y
libertad. Es, en expresión de Aristóteles, un animal político (zoon politikon), forma parte de la polis, de la ciudad, es un ciudadno que
se une a otros para prestarse mutua ayuda en diversas funciones y servicios. De
manera análoga a la familia, que es núcleo básico de la sociedad, la comunión
hombre–mujer lo es del carácter social de la persona: es una necesidad
relacionarse con los demás, el hombre está hecho para vivir en sociedad.
-
Se puede
hablar de dos tipos de sociabilidad en las relaciones humanas:
-
Solidadridades secundarias,
de una parte, entendidas como las relaciones de ayuda y servicio mutuo en un
ámbito amplio de pertenencia a un grupo (por ej. En un mismo trabajo, en un
grupo de amistades, entre compañeros de clase, etc) caracterizados por vínculos
afectivos.
-
Solidadridades primarias,
en las que la relación se estrecha por la cercanía (entre dos o tres amigos
íntimos por ejemplo) caracterizada por vínculos afectivos de intimidad o,
también, la relación viene dada por parentesco, en la propia familia, cuyos
vínculos son de “sangre” y por tanto hay una confianza y una proximidad de
carácter especial.
-
La índole social
del hombre demuestra que el desarrollo de
la persona humana y el crecimiento de la propia sociedad están mutuamente condicionados.
Porque el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es
y debe ser la persona humana, la cual, por su naturaleza, tiene absoluta
necesidad de su vida social. La vida social no es, pues, para el hombre
sobrecarga accidental. Por ello, a través del trato con los demás, de la
reciprocidad de servicios, del diálogo con los demás, la vida social engrandece
al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder mejor a su
perfeccionamiento como persona.
3.
Individualismo y colectivismo:
- El ser social del hombre puede romperse
por el individualismo y el colectivismo, que considera la sociedad como un
todo sin ser prioritaria, en ella la persona.
•
Liberalismos
individualistas: El liberalismo es un vasto
movimiento intelectual que descansa en una interpretación individualista de la
naturaleza humana y de la sociedad y busca en la misma los principios en orden
a la configuración de una vida social [1].
En este sentido el individualismo liberal considera al hombre
básicamente autosuficiente, pero vive en sociedad movido únicamente por el
interés. La sociedad sería algo convencional.
El individualismo, a su vez, es una concepción del mundo para la
cual el individuo constituye el sentido y el vehículo del acontecer universal.
Se explica por medio de una
sobreestimación de la función del individuo[2]
Se apoya históricamente el individualismo en el Nominalismo, el racionalismo y
la Ilustración.
Según las teorías individualistas, el hombre es un ser individual
y no es originariamente un ser social. Es autosuficiente (autárquico), sin base
para imponer vínculo alguno al individuo por medio de leyes supraindividuales
del orden moral-social. Es por tanto autónomo.
Precedentes de esta doctrina son Hobbes (1588-1679) y Rousseau
(1671-1741), para Hobbes el hombre no es un ser social por naturaleza. Lo
natural solo puede ser la guerra de todos contra todos. Hay que establecer un pacto
social para acordar un orden de convivencia. Para Rousseau el derecho a la
libertad del individuo es lo primario, por eso el estado solo puede tener
origen en la libre decisión de los hombres. Al contrario que Hobbes, Rousseau
piensa que el hombre es bueno por naturaleza y constituye un Contrato social
con el que logra una sociedad que hace malo al hombre.
•
Totalitarismo
y Colectivismo
En el extremo contrario del individualismo se encuentra la
doctrina universalista o totalitaria. Según ella la sociedad es una realidad
anterior y superior al individuo, de la cual recibe este su personalidad y sus
derechos. El desarrollo progresivo de las sociedades va permitiendo la
diferenciación y la autonomía de sus miembros. La individualidad de la sociedad
y también todos los derechos y libertades.
El Colectivismo es una concepción
de la relación entre el hombre individual y la sociedad, en la que se da una
posición de preferencia del todo social frente al hombre individual,
como principio de una organización social en la cual la libertad de todos debe
ser asegurada por medio de la igualdad de todos. El todo social, en este
sentido colectivista, se eleva a valor supremo al cual se hallan subordinados
los demás valores humanos, que, por su parte, tienen su realización en esta
subordinación[3]
Representantes de estos totalitarismos son Hegel y Marx
·
En conclusión,
tanto la concepción individualista como la colectivista consideran de modo
exclusivo o exagerado solo una de las características fundamentales de la
persona humana: la autonomía y la sociabilidad. M. Bubber explica que es
preciso disolver la falsa alternativa entre individualismo y colectivismo. Ni
uno ni otro aislados tiene valor, ambos deben considerarse unidos, el individuo
es un hecho de la existencia en la medida en que entra en relación con otros
individuos. La colectividad es un hecho de la existencia en la medida en que se
edifica en unidades de relación.[4]
·
Personalismo
comunitario:
Se presenta como una alternativa al individualismo y al
colectivismo, subrayando el valor y la dignidad de la persona.
Surgió entre las dos guerras mundiales y buscó ofrecer una opción
práctica que evitara los errores de las otras dos posturas y recogiera puntos
positivos. Su influencia ha sido importante y ha quedado plasmada, entre otros
lugares, en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU de 1946.
Son características principales:
-
Primacía social
de la persona, es básica en el personalismo, la relación persona-sociedad. La
persona es el ser digno y valioso por excelencia, lo que significa que la
sociedad está al servicio de la persona y no al revés. Esto es el Estado con
sus organismos de gobierno, las instituciones sociales alcanzan su sentido en
la medida en que sirven al bien de la persona, que tiene un rango ontológico
más elevado y que tiene derechos inviolables (Derechos humanos) que el Estado
no puede nunca traspasar.
-
Deber de
solidaridad por parte de la persona, su primacía social se compensa con otro
principio antropológico, la necesidad de darse a los demás para lograr la
plenitud personal.
El personalismo contemporáneo supone una continuidad de la tesis
clásica, ahondando en la naturaleza social del hombre, aunque sus desarrollos
estén dentro de las coordenadas filosóficas contemporáneas.
4.
El amor:
-
La vida social se funda en compartir bienes racionales y repartir los
materiales.
Compartir espiritualiza la sociedad, la hace más humana, del
convivir surge la riqueza de la novedad que es cada persona. La vida social se
basa en la existencia de lo común, que no es lo universal y abstracto, sino lo
que está a la vez en varias personas.
La
forma más intensa de compartir que se da entre las personas es el amor. Gracias
al amor se comparte con otros todo lo que la persona es. El amor es la forma
más rica de relación entre las personas. Amar es un fundirse de dos vidas en
una. Se entiende como vida en común cuando todo lo del amante es del amado y
viceversa.
-
Naturaleza del amor: En este marco el amor tiene capital
importancia en las relaciones humanas. Es Aristóteles quien lo define como:
“Amor es querer un bien para el otro”, es alegrarse en el bien del otro,
afirmar complacido el bien que supone su existencia y desear mejorarlo. Amar es
alegrarse ¡es bueno que tú existas!
-
La afirmación del otro: Se busca la felicidad para el otro, se tiende a la unión…
La persona ama si quiere algo porque es bueno en sí
mismo, no por el beneficio que reporta.
El hombre se perfecciona cuando ama. Sólo las personas
que tienen amigos y saben hacer algo por los demás, son capaces de amar.
Amor NO
ES afecto interesado ni complicidad.
Amar es
SER para otro, donación completa y total a otro.
-
El amor en sentido amplio: El amor humano no se identifica con el
sexo. Es mucho más profundo y amplio, y no se puede reducir sólo al aspecto
físico.
Es propio de la voluntad que es una facultad
espiritual. Se da en la relación hombre y mujer, pero también en padres e
hijos, entre amigos
-
El amor y sus actos [5]:
Desde el punto de vista antropológico a la persona le corresponde una serie de
actos de su voluntad en la relación con los demás:
- Amar es desear, es decir, buscar con afán lo que no se tiene.
- Amar es poseer, alcanzar lo amado, no reducido a un goce físico.
- Amar es conocer, la persona que ama quiere conocer del todo al ser
amado
- Amar es dialogar, uno al otro se manifiestan su intimidad. Sin esa
comunicación no se puede conocer a la persona amada
- Amar es compartir, es acompañar y estar juntos, se comparte la
intimidad, se permanece junto al que se quiere y, por tanto, se convive.
-
Amor
como don: Si amar es querer el bien para el otro, ese
querer se refuerza cuando el otro desea el bien para mí y el amor se hace
mutuo, entonces querer el bien para el otro es querer mi propio bien, porque es
querer lo que el otro quiere. Amar es corresponder
al amor, devolverlo. Surge de un sentimiento desinteresado, la gratitud.
Amar
es dar, dar tiempo presente y futuro, cuidado, apertura de nuestra
interioridad. Si el hombre es libre porque es dueño de sí, cuando ama es dueño
de dar lo suyo. El modo más radical de dar es darse a uno mismo. Poseerse para
darse a quien nos ama. Amar es darse,
el modo más corriente es renunciar a algo propio para dárselo al amado. Lo más
radical es dar el ser, el hombre y la mujer pueden dar el ser a sus hijos y, en
este sentido, se parecen a Dios. Otro acto de amor es dar la verdad, enseñar lo
que se sabe, también amar es corregir, si vemos que la persona amada se
equivoca no queremos dejarla en el error.
-
Excesos
y defectos del amor: Si hay protagonismo indebido de los
afectos, puede haber “amores que matan”. Además todos los actos del amor pueden
volverse al revés cuando hay odio, las relaciones interpersonales basadas en el
odio implican el deseo de destruir al otro y pasa a ser la violencia el
criterio de las relaciones interpersonales.
5.
La amistad:
La
amistad es una forma de amor. En la amistad debe desearse el bien del amigo por
el amigo mismo que viene a ser “otro yo”.
Se
pueden distinguir dos niveles en la amistad, la amistad personal o privada, en
ella compartimos con el amigo cosas íntimas y la amistad cívica, como actitud
amistosa que puede extenderse a cualquier persona con la que tratamos en
sociedad.
La
verdadera amistad surge del compañerismo, compartir una tarea o un trabajo que
se convierte en ocasión de conocerse. Tiene como característica la discusión
dialogada de las discrepancias, que sabe obtener un enriquecimiento. De ahí que
la amistad implica semejanza. Los amigos comparten lo que hacen y, por la
amistad, moviliza energías y permite realizar tareas que solos no seríamos
capaces de hacer. La amistad contagia el entusiasmo y el espíritu emprendedor.
La
amistad tarda en crecer, no se da sin cultivar la atención hacia el amigo. Se
deja entrar a alguien en su intimidad. Pero es difícil mantener una amistad
verdadera, conlleva ejercer los actos propios del amor.