12 de junio de 2017

T 7 - Las relaciones interpersonales

Antropología Filosófica

Tema 7: Las relaciones interpersonales

Recursos:
Apuntes

                Presentación “El Amor”


Referencia Bibliográfica:Fundamentos de Antropología, Yepes-Aranguren EUNSA, cap 7 / Antropología filosófica, JA Gª Cuadrado, EUNSA, cap 10

1.     Persona y personas:

La persona es apertura al tú y a los otros. Las relaciones interpersonales constituyen el verdadero escenario de la existencia humana.
La libertad constitutiva significa la apertura radical del hombre hacia el mundo y las demás personas.

La persona es un ser abierto y trascendente, aunque la persona tiene una vida propia, personal e intransferible, no es un ser cerrado, sino abierto que necesita trascender y salir de sí. En este sentido, la persona humana es efusiva, capaz de sacar de sí lo que tiene para dar o regalar. Especialmente se ve en su capacidad de amar, es el darse esencial del amante al amado, quien se guarda, quien no se da, no está amando. Para que haya posibilidad de  dar, es necesario que haya capacidad de aceptar, que alguien se quede con lo que damos. Si no, no hay dar sólo dejar.

Se ha visto en otro tema que el hombre se relaciona con la realidad en tres niveles fundamentales, las cosas, las relaciones interpersonales y Dios. Va más allá de sí  misma, se trasciende. De ahí que es capaz de dialogar con otra intimidad, dar lleva al intercambio inteligente de la  palabra, de la riqueza interior de cada uno de los que se da. Una persona sola no puede ni manifestarse, ni darse, ni dialogar, se frustraría.

Una vida solitaria es estéril, es convertirse en una sombra entre los vivientes. En Grecia se caracterizaba así la pena del destierro “quedarse sin patria”.

La necesidad de los demás se ve desde el nivel biológico, en el hombre el instinto necesita hábitos para realizar todas sus funciones, tiene que aprender, necesita de los otros. El hombre solo es un animal inviable, débil, desvalido. No hay yo sin tú.

La persona, a lo largo de todas las etapas de su vida, necesita de otras para aprender a reconocerse a sí misma, desarrollar su vida con normalidad y alcanzar su plenitud.
La persona expresa su intimidad a través del cuerpo, sobre todo del rostro, muy en concreto de la mirada. Descubre al otro en su rostro, es un semblante que se nos muestra. Así lo aprende el niño al reconocer a su madre antes que a sí mismo, la sonrisa de la madre es el primer contacto del niño con la realidad. Necesita de ella para entender lo maravilloso y positivo de la existencia.

El hombre es constitutivamente dialógico, eso supera la relación con la Naturaleza. Necesitamos hablar, compartir racional, crecer en un campo de aportaciones comunes. No bastan plantas y animales, el hombre necesita de otros como él, sin ellos su existencia está incompleta.

Las relaciones interpersonales, el yo con el tú, precisan de lo común, más aún, el amor, la amistad que llevan a compartir lo humano en la relación sexual, la familia, el derecho, la sociedad, la fiesta, etc.

2.     Ser social:

-           La persona es un ser social por naturaleza, esta propiedad se deriva de su inteligencia y libertad. Es, en expresión de Aristóteles, un animal político (zoon politikon), forma parte de la polis, de la ciudad, es un ciudadno que se une a otros para prestarse mutua ayuda en diversas funciones y servicios. De manera análoga a la familia, que es núcleo básico de la sociedad, la comunión hombre–mujer lo es del carácter social de la persona: es una necesidad relacionarse con los demás, el hombre está hecho para vivir en sociedad.
-           Se puede hablar de dos tipos de sociabilidad en las relaciones humanas:
-           Solidadridades secundarias, de una parte, entendidas como las relaciones de ayuda y servicio mutuo en un ámbito amplio de pertenencia a un grupo (por ej. En un mismo trabajo, en un grupo de amistades, entre compañeros de clase, etc) caracterizados por vínculos afectivos.
-           Solidadridades primarias, en las que la relación se estrecha por la cercanía (entre dos o tres amigos íntimos por ejemplo) caracterizada por vínculos afectivos de intimidad o, también, la relación viene dada por parentesco, en la propia familia, cuyos vínculos son de “sangre” y por tanto hay una confianza y una proximidad de carácter especial.

-           La índole social del hombre demuestra que el desarrollo de  la persona humana y el crecimiento de la propia  sociedad están mutuamente condicionados. Porque el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, la cual, por su naturaleza, tiene absoluta necesidad de su vida social. La vida social no es, pues, para el hombre sobrecarga accidental. Por ello, a través del trato con los demás, de la reciprocidad de servicios, del diálogo con los demás, la vida social engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder mejor a su perfeccionamiento como persona.

3.      Individualismo y colectivismo:

  • El ser social del hombre puede romperse por el individualismo y el colectivismo, que considera la sociedad como un todo sin ser prioritaria, en ella la persona.

         Liberalismos individualistas: El liberalismo es un vasto movimiento intelectual que descansa en una interpretación individualista de la naturaleza humana y de la sociedad y busca en la misma los principios en orden a la configuración de una vida social [1].

En este sentido el individualismo liberal considera al hombre básicamente autosuficiente, pero vive en sociedad movido únicamente por el interés. La sociedad sería algo convencional.

El individualismo, a su vez, es una concepción del mundo para la cual el individuo constituye el sentido y el vehículo del acontecer universal. Se  explica por medio de una sobreestimación de la función del individuo[2] Se apoya históricamente el individualismo en el Nominalismo, el racionalismo y la Ilustración.

Según las teorías individualistas, el hombre es un ser individual y no es originariamente un ser social. Es autosuficiente (autárquico), sin base para imponer vínculo alguno al individuo por medio de leyes supraindividuales del orden moral-social. Es por tanto autónomo.
Precedentes de esta doctrina son Hobbes (1588-1679) y Rousseau (1671-1741), para Hobbes el hombre no es un ser social por naturaleza. Lo natural solo puede ser la guerra de todos contra todos. Hay que establecer un pacto social para acordar un orden de convivencia. Para Rousseau el derecho a la libertad del individuo es lo primario, por eso el estado solo puede tener origen en la libre decisión de los hombres. Al contrario que Hobbes, Rousseau piensa que el hombre es bueno por naturaleza y constituye un Contrato social con el que logra una sociedad que hace malo al hombre.

         Totalitarismo y Colectivismo
En el extremo contrario del individualismo se encuentra la doctrina universalista o totalitaria. Según ella la sociedad es una realidad anterior y superior al individuo, de la cual recibe este su personalidad y sus derechos. El desarrollo progresivo de las sociedades va permitiendo la diferenciación y la autonomía de sus miembros. La individualidad de la sociedad y también todos los derechos y libertades.

El Colectivismo es una concepción de la relación entre el hombre individual y la sociedad, en la que se da una posición de preferencia del todo social frente al hombre individual, como principio de una organización social en la cual la libertad de todos debe ser asegurada por medio de la igualdad de todos. El todo social, en este sentido colectivista, se eleva a valor supremo al cual se hallan subordinados los demás valores humanos, que, por su parte, tienen su realización en esta subordinación[3]

Representantes de estos totalitarismos son Hegel y Marx

·          En conclusión, tanto la concepción individualista como la colectivista consideran de modo exclusivo o exagerado solo una de las características fundamentales de la persona humana: la autonomía y la sociabilidad. M. Bubber explica que es preciso disolver la falsa alternativa entre individualismo y colectivismo. Ni uno ni otro aislados tiene valor, ambos deben considerarse unidos, el individuo es un hecho de la existencia en la medida en que entra en relación con otros individuos. La colectividad es un hecho de la existencia en la medida en que se edifica en unidades de relación.[4]

·          Personalismo comunitario:
Se presenta como una alternativa al individualismo y al colectivismo, subrayando el valor y la dignidad de la persona.
Surgió entre las dos guerras mundiales y buscó ofrecer una opción práctica que evitara los errores de las otras dos posturas y recogiera puntos positivos. Su influencia ha sido importante y ha quedado plasmada, entre otros lugares, en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU de 1946.

Son características principales:
-           Primacía social de la persona, es básica en el personalismo, la relación persona-sociedad. La persona es el ser digno y valioso por excelencia, lo que significa que la sociedad está al servicio de la persona y no al revés. Esto es el Estado con sus organismos de gobierno, las instituciones sociales alcanzan su sentido en la medida en que sirven al bien de la persona, que tiene un rango ontológico más elevado y que tiene derechos inviolables (Derechos humanos) que el Estado no puede nunca traspasar.
-           Deber de solidaridad por parte de la persona, su primacía social se compensa con otro principio antropológico, la necesidad de darse a los demás para lograr la plenitud personal.
El personalismo contemporáneo supone una continuidad de la tesis clásica, ahondando en la naturaleza social del hombre, aunque sus desarrollos estén dentro de las coordenadas filosóficas contemporáneas.

4.     El amor:

-          La vida social se funda en compartir bienes racionales y repartir los materiales.
Compartir espiritualiza la sociedad, la hace más humana, del convivir surge la riqueza de la novedad que es cada persona. La vida social se basa en la existencia de lo común, que no es lo universal y abstracto, sino lo que está a la vez en varias personas.
La forma más intensa de compartir que se da entre las personas es el amor. Gracias al amor se comparte con otros todo lo que la persona es. El amor es la forma más rica de relación entre las personas. Amar es un fundirse de dos vidas en una. Se entiende como vida en común cuando todo lo del amante es del amado y viceversa.
                                                                               
-          Naturaleza del amor: En este marco el amor tiene capital importancia en las relaciones humanas. Es Aristóteles quien lo define como: “Amor es querer un bien para el otro”, es alegrarse en el bien del otro, afirmar complacido el bien que supone su existencia y desear mejorarlo. Amar es alegrarse ¡es bueno que tú existas!
-          La afirmación del otro: Se busca la felicidad para el otro, se tiende a la unión…
La persona ama si quiere algo porque es bueno en sí mismo, no por el beneficio que reporta.
El hombre se perfecciona cuando ama. Sólo las personas que tienen amigos y saben hacer algo por los demás, son capaces de amar.
            Amor NO ES afecto interesado ni complicidad.
            Amar es SER para otro, donación completa y total a otro.

-          El amor en sentido amplio: El amor humano no se identifica con el sexo. Es mucho más profundo y amplio, y no se puede reducir sólo al aspecto físico.
 Es propio de la voluntad que es una facultad espiritual. Se da en la relación hombre y mujer, pero también en padres e hijos, entre amigos
-          El amor y sus actos [5]: Desde el punto de vista antropológico a la persona le corresponde una serie de actos de su voluntad en la relación con los demás:
-       Amar es desear, es decir, buscar con afán lo que no se tiene.
-       Amar es poseer, alcanzar lo amado, no reducido a un goce físico.
-       Amar es conocer, la persona que ama quiere conocer del todo al ser amado
-       Amar es dialogar, uno al otro se manifiestan su intimidad. Sin esa comunicación no se puede conocer a la persona amada
-       Amar es compartir, es acompañar y estar juntos, se comparte la intimidad, se permanece junto al que se quiere y, por tanto, se convive.

-       Amor como don: Si amar es querer el bien para el otro, ese querer se refuerza cuando el otro desea el bien para mí y el amor se hace mutuo, entonces querer el bien para el otro es querer mi propio bien, porque es querer lo que el otro quiere. Amar es corresponder al amor, devolverlo. Surge de un sentimiento desinteresado, la gratitud.

Amar es dar, dar tiempo presente y futuro, cuidado, apertura de nuestra interioridad. Si el hombre es libre porque es dueño de sí, cuando ama es dueño de dar lo suyo. El modo más radical de dar es darse a uno mismo. Poseerse para darse a quien nos ama. Amar es darse, el modo más corriente es renunciar a algo propio para dárselo al amado. Lo más radical es dar el ser, el hombre y la mujer pueden dar el ser a sus hijos y, en este sentido, se parecen a Dios. Otro acto de amor es dar la verdad, enseñar lo que se sabe, también amar es corregir, si vemos que la persona amada se equivoca no queremos dejarla en el error.

-       Excesos y defectos del amor: Si hay protagonismo indebido de los afectos, puede haber “amores que matan”. Además todos los actos del amor pueden volverse al revés cuando hay odio, las relaciones interpersonales basadas en el odio implican el deseo de destruir al otro y pasa a ser la violencia el criterio de las relaciones interpersonales.

5.     La amistad:

La amistad es una forma de amor. En la amistad debe desearse el bien del amigo por el amigo mismo que viene a ser “otro yo”.
Se pueden distinguir dos niveles en la amistad, la amistad personal o privada, en ella compartimos con el amigo cosas íntimas y la amistad cívica, como actitud amistosa que puede extenderse a cualquier persona con la que tratamos en sociedad.

La verdadera amistad surge del compañerismo, compartir una tarea o un trabajo que se convierte en ocasión de conocerse. Tiene como característica la discusión dialogada de las discrepancias, que sabe obtener un enriquecimiento. De ahí que la amistad implica semejanza. Los amigos comparten lo que hacen y, por la amistad, moviliza energías y permite realizar tareas que solos no seríamos capaces de hacer. La amistad contagia el entusiasmo y el espíritu emprendedor.

La amistad tarda en crecer, no se da sin cultivar la atención hacia el amigo. Se deja entrar a alguien en su intimidad. Pero es difícil mantener una amistad verdadera, conlleva ejercer los actos propios del amor.            




[1] Messner, La Cuestión social, pg 54
[2] Id anterior
[3] Id anterior pg 176
[4] Martin Buber, citado en Antropología filosófica, J.A. Gª Cuadrado, pg 182, EUNSA
[5] Yepes y Aranguren Fundamentos de antropología, EUNSA, cap 7