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junio
(19)
30 de junio de 2017
Un por qué
Pensar en la persona. Pasear por sus rasgos. Conocer en qué consiste. Ver su capacidad de actuar libre. Y todo eso razonado.
Tema 1 Antropología - persona
Antropología Filosófica
Tema 1: Antropología filosófica. La persona
Recursos:
Apuntes Introducción
INTEF recursos: Relación del
hombre consigo
mismo Actividad INTEF Ruta
10
Referencia Bibliográfica:Antropología breve, Juan Manuel
Burgos, ediciones Palabra, colección Albatros, 2010 / Fundamentos de Antropología, Yepes
y Aranguren, EUNSA 1998
Introducción: La antropología filosófica
La Antropología se dedica al estudio del ser humano. La antropología filosófica estudia al hombre desde un punto de vista filosófico, siempre teniendo como centro de interés la
persona.
La pregunta sobre el hombre es una constante universal, todo hombre, toda mujer se
pregunta
sobre
sí mismo ¿quién soy yo? ¿de dónde vengo? ¿qué significa ser libre? ¿qué sucede al morir? Responder
a estas
preguntas es donde
se apoya la existencia humana.
Hoy día más que nunca es necesario poner los fundamentos ontológico-antropológicos de la especial dignidad de la persona humana respecto al resto de la
creación; aprender a buscar las razones de las cosas y a dar argumentos de modo de
modo convincente, aportando, por supuesto, experiencias de
la vida cotidiana.
La Antropología procura dar respuesta a todo esto, desde una dimensión explicativa, que dará paso a entender, no solo a describir qué pasa. Comprender y relacionar, llegar al fondo
de las
cosas.
Antropología filosófica porque se pregunta el por qué y no solo el cómo, como lo harían la psicología, la sociología o la
antropología cultural.
Otra dimensión la ontológica presenta el estudio de la persona como un ser subsistente
que permanece en los cambios y no solo es colección de sensaciones o fenómenos que
se continúan, como diría
Hume,
por ej.
El estudio sobre la persona se hará, desde esta perspectiva personalista, de un modo
integrador en todos sus aspectos, biológico, psicológico, sociológico, espiritual.
Aunque no faltan visiones reduccionistas propias de una época de relativismo, de escepticismo, de ausencia de valores, etc. Los principios democráticos mal aplicados
están
llevando a una deshumanización del ser humano, a una ausencia total
de respeto por la verdad y por la vida. Y todo ello
mezclado con un ingrediente común: la ignorancia.
Factor bueno, sin embrago, es que el ser humano siempre es recuperable y
susceptible de ser sacado de la ignorancia, pero para ello es necesario enseñarles a
pensar según la estructura de la lógica humana, para que descubran la verdadera dignidad del ser humano. Esta es la misión de la Filosofía,
es su vocación central:
contribuir a una mayor humanización. Desde siempre, los mejores filósofos han
sostenido que de nada serviría la filosofía, su historia, sus métodos y sus definiciones, si no puede decir
nada al ser humano concreto, a cada uno de nosotros. Si la filosofía no sirve
para la vida,
no sirve para
nada.
Serán de utilidad las referencias que sobre la persona hace
la fe católica. Como dice S. Juan Pablo II en la Encíclica Razón y Fe: “La Iglesia, por su parte, aprecia el esfuerzo de la razón por alcanzar los objetivos que hagan cada vez más digna la existencia personal. Ella ve en la Filosofía el camino para conocer verdades fundamentales relativas a la existencia del hombre. Al mismo tiempo, considera a
la filosofía como una ayuda indispensable para profundizar la inteligencia de la fe y comunicar
la verdad del Evangelio a cuantos aún no la conocen”[1]
Fundamentación metafísica de la persona
La Persona es sujeto de derechos y
deberes, se es persona cuando se es alguien, no algo. Alguien para otra persona
(relacionalidad).
Para encontrar el origen de la
definición de persona hay que situarse en los primeros siglos de cristianismo,
donde se están definiendo temas teológicos en contra de las herejías. Es Boecio
(480-525) el que da una primera y buena definición a comienzos de la Edad
Media: Persona es la sustancia individual
de naturaleza racional. En esta definición se aportan aspectos esenciales
del ser humano:
-
Sustancialidad, la persona subsiste a través
de los cambios y modificaciones.
-
Individualidad, es una realidad única y
determinada. Cada persona es distinta y diferente.
-
Naturaleza racional, la persona pertenece a una clase específica
de sustancia, la que tiene inteligencia.
Pero, aún
siendo buena esta definición, es incompleta, pues no se hace referencia en ella
a la libertad, la conciencia, las relaciones interpersonales o el yo.
Más avanzado en el tiempo, en el siglo
XX Jaques Maritain, en el inicio de una concepción personalista, dirá: “Cuando
decimos que el hombre es persona, no queremos decir solo que es un individuo,
como lo es un átomo, una espiga de trigo, una mosca o un elefante. El hombre es
un individuo que se rige con la inteligencia y con la voluntad, no existe solo
en modo físico, sino que sobreexiste espiritualmente en conocimiento y en amor … la persona existe “desde el útero
al sepulcro” por obra de la existencia misma de su alma que domina el tiempo y
la muerte. Es el espíritu la raíz de la personalidad.”[2]
Es ahora J.M. Burgos quien concreta
algo más la definición, desde la perspectiva personalista, “La persona es un
ser digno en sí mismo pero necesita entregarse a los demás para lograr su
perfección, es dinámico y activo, capaz de transformar el mundo y de alcanzar
la verdad, es espiritual y corporal, poseedor de una libertad que le permite
autodeterminarse y decidir en parte no solo su futuro, sino su modo de ser,
está enraizado en el mundo de la afectividad y es portador y está destinado a
un fin trascendente.”[3]
Principales características de
la persona:
-
Sustancialidad
Subsistente: permanece a través de los cambios. La persona es siempre la
misma, aunque cambie el mundo a su alrededor y ella misma cambie.
-
Intimidad
– Subjetividad: la persona no es una cosa, sino un quien, un alguien, una
realidad muy profunda con una gran riqueza interior que se manifiesta y se
ejercita a través de sus cualidades específicas, la sensibilidad, los afectos y
sentimientos, la conciencia de sí. La intimidad indica un dentro que sólo conoce uno mismo. Tener interioridad, un mundo
interior abierto para mí y oculto para los demás.
-
Alguien
corporal (espacio y tiempo), Es alma
con un cuerpo personal que se
manifiesta de modo único. No es un ser puramente espiritual, sino localizado y
herido por el tiempo. La persona se mueve en un espacio físico, geográfico y
humano que le resulta necesario para vivir y le condiciona. Por otro lado se
considera a la persona como un ser temporal, dinámico y proyectivo, no
estático. Se sitúa siempre frente al tiempo del que dispone en una lucha
constante y paradójica (busca retenerlo mediante la memoria del pasado y quiere
anticipar su futuro para poder decidir
su destino y ejercitar el dominio de sí. La muerte siempre llega y el tiempo sale
vencedor, pero el anhelo de inmortalidad exige una respuesta).
La persona
manifiesta su intimidad puede mostrarse a sí misma y expresar lo que lleva
dentro, a través del cuerpo, el lenguaje y la acción. Con la palabra y el acto
nos insertamos en el mundo humano. A la manifestación de la persona en sociedad
se llama cultura. La persona expresa
su intimidad a través del cuerpo, sobre todo del rostro, muy en concreto de la mirada. A través del hablar, lo que pienso se hace público.
Por otra parte el cuerpo es parte importante de la persona, hay una tendencia
espontánea a proteger su intimidad de miradas extrañas, el hombre se viste, para proteger su indigencia
corporal del medio exterior y también porque su cuerpo forma parte de su
intimidad y no está disponible para cualquiera. El vestido protege la intimidad
del anonimato, al vestirme me distingo de los otros, dejo bien claro quién soy.
-
Ser
abierto y trascendente , aunque la persona tiene una vida propia,
personal e intransferible, no es un ser cerrado, sino abierto que necesita
trascender y salir de sí. En este sentido, la persona humana es efusiva, capaz de sacar de sí lo que
tiene para dar o regalar. Especialmente se ve en su capacidad de amar, es el
darse esencial del amante al amado, quien se guarda, quien no se da, no está
amando. Para que haya posibilidad de dar,
es necesario que haya capacidad de aceptar, que alguien se quede con lo que
damos. Si no, no hay dar sólo dejar.
El hombre se relaciona con la realidad en tres
niveles fundamentales, las cosas, las relaciones interpersonales y Dios. Va más
allá de sí misma, se trasciende. De ahí
que es capaz de dialogar con otra intimidad, dar lleva al
intercambio inteligente de la palabra,
de la riqueza interior de cada uno de los que se da. Una persona sola no puede
ni manifestarse, ni darse, ni dialogar, se frustraría.
-
Hombre y
mujer, hay que decir que al hablar de persona, nos situamos en un cierto
nivel de abstracción, puesto que en realidad existen dos tipos o modos de
persona humana, el hombre y la mujer. No existen personas humanas en abstracto,
sino personas humanas masculinas y personas humanas femeninas. Son
esencialmente iguales, no seres distintos, pero el modo de ser es distinto en
sus manifestaciones concretas. La sensibilidad, la psicología, la inteligencia
y la afectividad recorren caminos distintos en el hombre y en la mujer y
enriquecen así el mundo de ser personal.
La dignidad de la persona humana:
Las
características de la persona, vistas anteriormente, apuntan a tomar conciencia de que el hombre y la mujer
son seres especialísimos por la perfección intrínseca que poseen y que les
coloca por encima y en otro plano del resto de los seres de la naturaleza. Esa
perfección se refiere a la dignidad.
La persona es el ser digno por excelencia por encima del cosmos, la materia,
las plantas y los animales porque la persona humana los supera de modo radical
ya que se sitúa en un plano distinto y superior, el de la personalidad y el
espíritu.
-
La perfección de la persona es intrínseca y
constitutiva, es decir depende de la existencia y características esenciales de
su ser. Se es persona radicalmente, no más o menos persona. Consecuentemente
los planteamientos del aborto o la eutanasia que limitan la condición de la
persona y la correspondiente dignidad a la posesión efectiva de algunas
cualidades físicas o psíquicas, son incorrectos.
-
La dignidad de la persona hace que sea un
valor en sí misma y no pueda ser instrumentalizada. Por el mismo hecho de ser
persona o de existir hace que tenga valor por sí misma. Nadie puede servirse de
la persona y utilizarla como medio, porque sería considerada, en ese caso, como
cosa.
-
El valor de la persona es absoluto, que significa
que es superior a cualquier aspecto de la naturaleza o los animales. Su valor
no es manipulable ni sustituible por nada.
-
La persona es digna porque tiene libertad. La
persona no está determinada. No hay necesidad de nuestros actos, la persona
percibe su responsabilidad. Hasta la indecisión y la duda indican libertad. Hay
una radical apertura del hombre a la realidad (libertad fundamental) y además
tiene una capacidad de autodeterminación, que en un primer nivel es libertad
psicológica, en la libertad moral hay ya autodeterminación al bien. La libertad
humana es finita porque se tiene cuerpo, aunque tienda a ir siempre a más y
mejor.
-
La dignidad de la persona es el fundamento de
los derechos humanos, o derechos fundamentales por el mero hecho de ser persona.
Por una parte de modo subjetivo la persona tiene libertad social (libertad
religiosa, libertad de expresión, derecho a la intimidad entre otros). Entra
aquí el Bien Común. Esos derechos son eso, derechos, pero no son concesiones
del Estado. Al Estado corresponde promover las condiciones adecuadas para que
la persona pueda ejercitar sus derechos de modo eficaz.
-
La dignidad de la persona hace que cada hombre
y cada mujer sean irrepetibles e insustituibles. Cada persona tiene un valor
irrepetible independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, etc.
-
La dignidad de la persona está históricamente
ligada al cristianismo, puesto que los cristianos fueron los primeros que
afirmaron la radical y total igualdad de todos los hombres. La dignidad intrínseca
de cada persona, independientemente de su sexo, cultura, valor, riqueza, se
ipuso inicialmente gracias al cristianismo.[4]
29 de junio de 2017
28 de junio de 2017
Tema 2 - El hombre en el mundo natural
Antropología Filosófica
Tema 2: El hombre en el
mundo natural. Jerarquía del orden natural.
Las operaciones vitales
Recursos:
Ppt
Apuntes
Arvo,
artículo El hombre en el mundo natural, Natalia López Moratalla
Referencias Bibliográficas:
Antropología Filosófica, Yepes-Aranguren tema 1
Laudato si, Papa
Francisco
1. El hombre en el mundo natural
“La vida humana en su dependencia del cuerpo se encuentra en un
entorno material en el que esa vida es posible, y fuera de ese entorno no es
siquiera concebible. El hombre, si es esencialmente corporal es esencialmente
mundano, es un ser en el mundo.
La relación del hombre con el
mundo será constituida por intercambios naturales, que pueden ser estudiados
como cualquier otro tipo de relación material y fisiológica, regulada por las
leyes científicas naturales (las leyes de la gravedad, de la tensión
superficial, de la presión osmótica o de los gases..., y, en general, todas las
leyes de la Física y de la Fisiología rigen tanto para el cuerpo humano como
para los demás cuerpos del mundo). Pero entre el hombre y el mundo se dan
también otras influencias que de ninguna manera son reducibles a los
intercambios fisiológicos o a las influencias físicas, aunque se desarrollen a
través de éstas. En el curso del funcionamiento natural del mundo, el hombre es
un factor de novedad. Sin el hombre, el mundo sería puro despliegue de causas y
efectos naturales. El hombre da lugar a "comienzos", es decir a
procesos o acciones que no pueden reducirse a desarrollo natural de la situación
previa: la relación entre el hombre y el mundo es libre.”[1]
Este punto servirá para abordar si el actuar
humano, apoyado en la explicación científico-técnica y sus aportaciones, es o no suficiente.
Natalia López Moratalla nos sitúa en
este aspecto, al plantear temas de bioética: “La
cuestión que nos planteamos en este tema es doble:
-
de una parte,
descubrir la conexión entre los seres naturales, especialmente las diversas
formas de vida, con la vida biológica del propio hombre
-
y a su vez,
descubrir la relación entre la vida corporal del hombre con su propia dignidad
personal.
La metodología científica exige reducir la
realidad a lo "medible" y "pesable", a lo cuantitativo.
Tiene mucho que aportar obviamente al debate ético puesto que el conocimiento de
como funciona la realidad nos dice mucho acerca de qué es; no obstante la razón
científica aboca con facilidad en la mera razón técnica, que reduce toda la
realidad a la utilidad y/o a las consecuencias que pueden derivarse de su
manipulación”[2]
Veamos ahora a San
Juan Pablo II que se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En su
primera encíclica, advirtió que el ser humano parece «no percibir otros
significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los
fines de un uso inmediato y consumo». [3]
El auténtico desarrollo humano posee un carácter
moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar
atención al mundo natural y «tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su
mutua conexión en un sistema ordenado»[4]
Al considerar el puesto del hombre en el mundo natural, nos dice López Moratalla: “La dificultad mayor que encontramos para
valorar y situarnos en relación a los bienes naturales es precisamente acertar
con nuestra misma “situación en el mundo”. El olvido de que el mundo natural no
es obra del hombre ha llevado a establecer sistemas de valoración que priman
sobre el valor natural en sí mismo …/.. Esta
visión que sólo mira al conocimiento desde las ciencias -al cómo funcionan- es
demasiado reducido. El mundo natural en el que vivimos, es ante todo un mundo
con significados no otorgados por el hombre. Lo
que se le pide al hombre es que acepte su lugar en el mundo. Y esto supone
reconocer que hay en la naturaleza una verdad inteligible y no sólo mecanismos
casuales, o mero azar, o absurdos sinsentidos; implica aceptar que alguien
“dice” esa verdad, que tiene un autor y que ese autor no es el hombre.”[5]
2. Relación de Filosofía y Ciencia
La
indagación científica intentó, desde el principio, entender el mundo
material. Pero en el mundo hay aspectos que no son materiales y que no se
pueden expresar matemáticamente: la libertad, los derechos humanos, los
deberes, la inteligencia, el amor, el sentido de la vida … Ello explica que,
también desde los orígenes, la reflexión filosófica se haya ocupado de los
problemas que surgen en el límite de la investigación científica. De hecho no
hay filosofía sin ciencia. Ambas tareas son las dos grandes formas de conocer
racionalmente la realidad y han sido desempeñadas, en muchos casos, por las
mismas personas: bastaría con pensar en Tales y Pitágoras, en Aristóteles y
Alberto Magno, en Descartes y en Leibniz, Newton y Pascal.
Ante todo ciencia y filosofía son conjuntos de conocimientos verdaderos,
con independencia del diferente grado de verdad que puedan conseguir y del
inevitable margen de error que puedan contener.
La Filosofía y la ciencia se asemejan:
-
En que ambas son racionales
-
Siguen métodos de investigación rigurosos
-
Buscan explicaciones coherentes de la realidad
-
Quieren resolver problemas humanos
La Ciencia y la Filosofía son disciplinas
intelectuales y académicas diferentes, como refleja la tradicional división
entre Ciencias y Humanidades. Pero esto no significa distanciamiento ni
oposición entre ellas. Al estudiar problemas comunes y estrechamente
relacionados, ambas se necesitan mutuamente. Así sucede, por ejemplo, con
algunos temas fronterizos, de máxima importancia, como el Origen del
Universo, el origen de la vida y el origen del hombre.
Esta relación entre Filosofía y Ciencia es
conveniente, entre otras razones porque la Filosofía analiza los problemas
éticos que suscitan las novedades de la tecnociencia.
Especificidad:
La ciencia es un tipo de conocimiento encaminado al saber sobre la realidad.
Es un saber, un conocimiento que nos lleva
más allá de la experiencia ordinaria. Pretende ser una explicación
sistemática de todo cuanto existe y realizada con un método propio.
Es conocimiento
por causas
-
Ya Aristóteles dice que la Filosofía y la Ciencia son conocimiento
por causas.
Se entiende por causa el origen o fundamento de algo. La causa es de lo que
procede el efecto.
Desde un punto de vista filosófico hay
cuatro tipos de causas:
Intrínsecas:
·
Causa material – de lo que algo está hecho (por ej. La madera de una
mesa)
·
Causa formal – lo que constituye su modo de ser (ej. Que sea mesa y
no silla)
Extrínsecas:
·
Causa eficiente – agente que produce o provoca la acción (ej. El
carpintero que construye la mesa)
·
Causa final – el para qué algo está hecho (ej, Para estudiar, para
comer …)
-
Las causas material y formal –intrínsecas al efecto- son asequibles al
estudio científico de los seres del universo (por ej. El agua se compone
materialmente de Hidrógeno y Oxígeno y formalmente en H2 O)
- Las causas eficiente y final pueden ser
estudiadas fuera del ámbito de la Ciencia. Responden a la indagación
filosófica.
Progreso y
límites de la Ciencia:
No todo lo que ocurre en la vida y en el
mundo es científico, sentimientos, relaciones humanas, la justicia, son
muestra de algo que escapa al ámbito científico.
·
La Ciencia debe tener en cuenta la Ética:
- Las bombas atómicas lanzadas
sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 demuestran que no todo avance es humano.
- Actualmente hay que considerar
el impacto medioambiental
- En Biomedicina la destrucción
de embriones
- La tecnociencia puede no
llevar al hombre a un verdadero progreso
·
La matematización de la ciencia no es completa en cuanto a la vida
humana:
- si todo es cuantificable,
entonces cada uno de nosotros seríamos aproximadamente
- Las matemáticas son exactas,
pero la exactitud no es la verdad
- Los valores, las metas y fines
del ser humano en su vida diaria escapan de la cuantificación: la amistad no
se pesa, pero pesa mucho en la vida de la persona. Igual con el amor como
sentimiento
·
Cientifismo: Es la postura que considera la ciencia el logro más perfecto de la
racionalidad humana. Esta postura piensa que hay un avance indefinido y un
progreso científico sin límites. Además juzga los principios científicos como
verdades incuestionables, en lugar de teorías útiles y eficaces, pero
probables y provisionales. Aunque no se puede tener una actitud que cuestione
todos los descubrimientos científicos, sino mantener una postura crítica y
optimista en la ciencia.
Por tanto, no
reducir nuestro conocimiento solo a las explicaciones de las ciencias
positivas o técnicas, sino “subrayar
la necesidad de rescatar en la formación de la mente de científicos, y de
todo intelectual, las claves del pensamiento de la filosofía de la
naturaleza; rescatar las claves de la profunda explicación de la realidad que
nos permite entenderla. ¿Por qué razón es preciso conformarse con verdades
parciales y provisionales, sin intentar hacer preguntas radicales sobre el
sentido y el fundamento último del mundo natural y de la vida humana,
personal y social?”[6]
3.
Qué
significa ser vivo (aportación de la antropología filosófica)[7]
|
En el
estudio comparado de los seres vivos, debemos comprender lo que tenemos los
seres humanos de común y de diverso con los animales.
En primer lugar
iniciamos el estudio del ser humano desde un punto de vista estático,
anatómico que nos llevará a entender su dinamismo como realidad de su
existir.
La primera
pregunta que la filosofía hace, en este estudio, es ¿qué significa ser vivo?
La respuesta es sencilla y casi de Perogrullo, los seres vivos se diferencian
de los inertes en que tienen vida.
Esto se explica:
-
Vivir es ante todo moverse a uno mismo, automoverse. El ser vivo tiene dentro de sí mismo el principio de
su movimiento, pues se mueve sin necesidad de un agente externo que lo
impulse. Significa esto que vivir es un modo de ser, Aristóteles decía “vivir
es ser”
-
Otra característica de la vida es la unidad, es decir, la cohesión
interna entre las partes, es una propiedad que poseen todos los seres. Se
relaciona con
la organicidad.La
unidad de los seres vivos no significa uniformidad, porque las partes que componen el
ser vivo no son homogéneas, a diferencia de lo que ocurre en los seres
inertes.
-
Pero la unidad admite grados:
×
Una piedra tiene unidad, pero pequeña, si se
parte se divide en más piedras. Su ruptura no implica un dejar de ser.
×
Un perro es distinto si se parte, dividirlo es
matarlo. El perro es en la medida que es uno.
-
La inmanencia
será nueva característica de la vida, lo inmanente es lo que se guarda y
queda dentro, habla de la interioridad de todo viviente pues lleva a cabo
actividades cuyo efecto queda dentro del sujeto (por ejemplo nutrirse,
crecer, llorar, leer, dormir) son acciones que quedan para el que las
realiza, aunque puedan ser vistas desde fuera. Para el viviente vivir es ser,
en unidad, con un mundo interior.
-
Autorrealización
es característica del ser vivo, pues se distiende a lo largo del tiempo hacia
una plenitud de desarrollo y hacia la muerte. Ningún viviente está acabado en
el nacimiento sino que protagoniza un proceso (crecer, desarrollarse, morir).
Los seres vivos, a modo de proyecto, tienen un crecimiento, pueden alcanzar
una plenitud, una perfección a la que tienden como fin. Vivir es crecer.
-
Por último la vida es un ritmo cíclico y armónico, su movimiento se repite en una armonía
interna, un todo unitario al que los clásicos llaman cosmos. Universo como
cierta unidad dotada de sentido, pero sin exagerarla y con referencia a una
Inteligencia ordenadora que lo trasciende, pues, en caso contrario, se puede
llegar a posturas como New Age, ecologismo radical, budismo que no entienden
el lugar del hombre en el universo.
Si se tiene en cuenta la escala sucesiva de perfección en los seres
vivos, junto a esas características comunes, hablamos de grados de vida:
-
Vida vegetativa, propia de
las plantas y los animales superiores a ellas. Sus funciones son, nutrición,
crecimiento y reproducción.
-
Vida sensitiva, distingue a
los animales de las plantas. Consiste en tener un sistema de percepción que
ayuda a realizar las funciones vegetativas mediante la captación de diversos
estímulos, lo presente, lo distante, lo pasado y lo futuro, que provocan un
tipo u otro de respuestas, instintivas o respuestas automáticas, no
modificables y respuestas sensitivas en la realización de fines
exclusivamente de la especie.
-
Vida intelectiva, propia del
hombre. En ella se rompe la necesidad estímulo-respuesta. Por encima de los
animales los seres que se mueven en orden a un fin que ellos mismos se fijan,
lo que no es posible sin la razón y el intelecto, al que corresponde conocer
la relación del fin y el logro a que se conduce y subordinar esto a aquello.
Las características propias de este grado de vida son:
×
El ser humano elige intelectualmente sus propios fines, excepto los
vegetativos, y no se conforma con los fines de la especie, sino que se
propone fines personales. Tiene en su mano hacer su propia vida, escribir su
propia historia. Diferencia entre vida biológica y vida biográfica.
×
En el hombre los medios que conducen a los fines no vienen dados, sino
que hay que encontrarlos. Distinguir entre medios y fines lleva a que no haya
respuesta automática a los estímulos.
Por todo ello el ser humano tiende a la felicidad, como fin último:
°
Cada
persona tiene un proyecto vital que realizar: alcanzar su felicidad,
que es equivalente a plenitud, incluso perfección.
°
Alcanzar
ese proyecto en plenitud es propio de una vida lograda, esto es un
desarrollo armónico de la persona humana con un fin que unifica la
conducta.
°
La
felicidad es la posesión de un conjunto de bienes, que
significan para el hombre plenitud.
°
La
felicidad afecta a la totalidad de la persona. Produce el deseo de ser
feliz de manera intensa y no se desea el hastío.
°
¿Qué
bienes hacen feliz al hombre?
°
Bienestar
material
°
El
saber y la virtud, realidades que transforman a la persona
°
Ser
con otros: el amor
°
La
interioridad: paz, armonía, serenidad
°
La
vida es considerada como tarea.
°
Es
preciso dar un sentido a la vida.
°
Todo
ello se completa con acciones lúdicas: hacer lo que me gusta, dar un carácter
festivo a la vida, saber reir, jugar.
°
Cabe
el peligro de confundir felicidad con placer, que es sólo momentáneo, parcial
y conduce al hastío.
°
En
consecuencia se relacionan felicidad y destino.
4. El puesto del hombre en el mundo natural
Claro está que ese destino no es aislado al entorno natural en que
vivimos. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos
del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y
restaura.
El Papa Benedicto XVI recordaba: “El Papa Benedicto nos propuso
reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por
nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus
heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la
idea de que no existen verdades indiscutibles que guíen nuestras vidas, por
lo cual la libertad humana no tiene límites. Se olvida que «el hombre no es
solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí
mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza»[8]
|
[2]
capítulo “Mundo
natural”, Natalia López Moratalla, en “Manual de
Bioética”, Ed. Ariel. 2001, pag.161-178
[3]
S.J.Pablo II Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 15
[4]
Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo
rei socialis (30 diciembre 1987), 34, citado en Laudato si n5 del Papa
Francisco.
[6]
Ibid
[7]
Referencia bibliográfica de este apartado es Antropología Filosófica,
Yepes-Aranguren. EUNSA 1998
[8]
Discurso al Deutscher Bundestag, Berlín (22 septiembre 2011),Citado en Laudato si,
nº 6 Papa Francisco
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